Medio Ambiente
Propuestas de Unión por la Patria en temas de Medio Ambiente para Elecciones Presidenciales 2023 (Nacional)
Unión por la Patria (UxP) llegó a las elecciones presidenciales de 2023 con una agenda ambiental de continuidad respecto de la tradición regulatoria del peronismo kirchnerista: fuerte presencia del Estado, defensa de la transición energética, protección de recursos naturales estratégicos y énfasis en la justicia social como marco de la política climática. En la práctica, su plataforma nacional no planteó una “agenda verde” en sentido estrictamente ecologista, sino una combinación de desarrollo productivo, soberanía sobre recursos y mitigación/adaptación al cambio climático. Esto la ubicó en una posición intermedia: más activa que las derechas liberales en materia ambiental, pero menos rupturista que las fuerzas ambientalistas o de izquierda que reclamaban cambios más profundos en el modelo extractivo.
Transición energética y soberanía sobre los recursos
Uno de los ejes centrales de UxP fue la expansión de la infraestructura energética con sesgo hacia fuentes menos intensivas en carbono, pero sin abandonar el aprovechamiento de hidrocarburos. La coalición defendió el rol de YPF y la explotación de Vaca Muerta como palanca de divisas, al mismo tiempo que promovió inversiones en renovables y en redes de transporte eléctrico. La lógica de fondo fue pragmática: usar el gas como “energía de transición” para sostener la seguridad energética mientras se amplía la matriz limpia. En términos programáticos, esto implicó una apuesta por el Estado como coordinador de la transición, más que por mecanismos de mercado.
Cambio climático, adaptación y gestión del riesgo
UxP incorporó el cambio climático como problema público relevante, con referencias a planes de adaptación, obras de infraestructura resiliente y fortalecimiento de capacidades estatales para enfrentar eventos extremos. En Argentina, donde sequías, incendios e inundaciones ya afectan producción y territorios, esta dimensión es clave. La propuesta se apoyó en la idea de que el Estado nacional debe articular con provincias y municipios políticas de prevención, alertas tempranas y financiamiento para obras hídricas. El enfoque fue correcto en el diagnóstico, aunque menos preciso en metas cuantificables y calendarios de implementación.
Protección de bosques, agua y biodiversidad
En línea con la agenda ambiental institucional argentina, UxP sostuvo la necesidad de reforzar la aplicación de leyes existentes, especialmente la Ley de Bosques Nativos y el ordenamiento territorial, además de mejorar el control sobre desmontes, incendios y contaminación. También reivindicó la protección del agua como recurso estratégico, en un contexto de estrés hídrico creciente en varias regiones. Sin embargo, el programa no avanzó con definiciones tan contundentes sobre restricciones a la expansión agroindustrial o a la minería metalífera en zonas sensibles, lo que revela una tensión entre protección ambiental y prioridades exportadoras.
Producción, empleo y “desarrollo sostenible”
La propuesta ambiental de UxP estuvo subordinada a un paradigma de “desarrollo sostenible” entendido como compatibilización entre crecimiento, empleo e intervención estatal. Esto se expresó en el apoyo a industrias con potencial de descarbonización, a la economía del conocimiento y a cadenas de valor ligadas a litio, energías limpias y biotecnología. La ventaja de este enfoque es que evita una transición abrupta y socialmente costosa; su límite es que puede dilatar decisiones estructurales si la prioridad sigue siendo expandir exportaciones de recursos primarios sin condicionalidades ambientales fuertes.
Valoración: puntos fuertes y débiles
El principal punto fuerte de UxP fue reconocer que la agenda ambiental no puede desligarse de la cuestión social y productiva en Argentina. Su énfasis en el Estado, la infraestructura y la transición energética ordenada era más realista que propuestas maximalistas sin viabilidad política. Además, la continuidad de políticas climáticas e institucionales ofrecía previsibilidad.
Entre los puntos débiles, sobresalió la ambigüedad frente al modelo extractivo. UxP defendió simultáneamente la descarbonización y la expansión de Vaca Muerta, la minería y el agro exportador, sin establecer salvaguardas ambientales suficientemente exigentes. También faltaron metas verificables en reducción de emisiones, protección de ecosistemas y financiamiento climático. En síntesis, su programa fue más desarrollista que transformador.
Posición comparativa frente a otros partidos
Frente a La Libertad Avanza, UxP fue claramente más intervencionista y pro-regulación ambiental; además, evitó el negacionismo climático que caracterizó a sectores libertarios durante la campaña. Comparado con Juntos por el Cambio, compartió la idea de transición energética y ordenamiento institucional, pero UxP puso más peso en el Estado y menos en incentivos de mercado. Respecto de la izquierda y el espacio ambientalista, quedó más lejos: no cuestionó de raíz el extractivismo ni propuso una reconversión productiva profunda. Así, UxP ocupó en 2023 una posición de centro-pragmático en ambiente: defensora de la acción climática, pero subordinada a las necesidades de crecimiento y divisas.