Política Exterior
Propuestas de Juntos por el Cambio en temas de Política Exterior para Elecciones Presidenciales 2023 (Nacional)
Juntos por el Cambio (JxC) llegó a la elección presidencial de 2023 con una plataforma de política exterior basada en tres ejes clásicos de su tradición diplomática: alineamiento con las democracias occidentales, defensa del libre comercio y reposicionamiento de Argentina como un actor “previsible” para inversores y socios estratégicos. La coalición —con Patricia Bullrich como candidata presidencial— buscó diferenciarse del kirchnerismo por su crítica a la cercanía con regímenes autoritarios, su rechazo a la politización de la política exterior y su énfasis en la reinserción internacional del país. En términos programáticos, no propuso una ruptura doctrinaria, sino una corrección de rumbo respecto de la etapa 2019-2023.
Inserción internacional prooccidental y defensa de la democracia
Uno de los núcleos de la propuesta de JxC fue el alineamiento explícito con las democracias liberales de Occidente. La coalición planteó una política exterior más cercana a Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, y más crítica frente a gobiernos autoritarios de la región y del mundo. Este enfoque se tradujo en la idea de recuperar una “política exterior de principios”, con mayor énfasis en derechos humanos, institucionalidad y condena a regímenes como los de Venezuela, Nicaragua y Cuba. En la práctica, JxC buscó capitalizar el contraste con la postura ambivalente del gobierno de Alberto Fernández, especialmente en foros multilaterales.
Relación con Estados Unidos, Europa e Israel
JxC propuso profundizar los vínculos con Washington y Bruselas como ancla para inversiones, financiamiento y acceso a mercados. La apuesta incluía consolidar acuerdos con la Unión Europea y fortalecer la cooperación con Estados Unidos en energía, tecnología, seguridad y comercio. También hubo una señal política clara hacia Israel, país con el que la coalición sostuvo una relación de alta prioridad simbólica y diplomática. Este punto resultó coherente con la agenda de Patricia Bullrich y con la tradición macrista de priorizar socios occidentales. El objetivo era reposicionar a Argentina como un país confiable en un contexto de escasez de divisas y necesidad de capital externo.
Apertura comercial e integración al mundo
Otro bloque central fue la defensa de una mayor apertura comercial y de la inserción en cadenas globales de valor. JxC sostuvo la necesidad de reducir trabas burocráticas, mejorar la competitividad y dar previsibilidad regulatoria para atraer inversión extranjera directa. En el plano regional, acompañó la idea de modernizar el Mercosur, cuestionando su rigidez y su sesgo proteccionista. La coalición no planteó abandonar el bloque, pero sí impulsar una agenda más flexible que permitiera negociar acuerdos bilaterales o avanzar en tratados comerciales que hoy el Mercosur dificulta. Este enfoque estaba alineado con una visión proexportadora, especialmente para sectores agroindustriales, energéticos y mineros.
Política exterior vinculada a energía, minería y geopolítica de recursos
JxC incorporó la política exterior a una estrategia de desarrollo basada en recursos naturales. En 2023, con Vaca Muerta y el litio en el centro del debate económico, la coalición entendió que la diplomacia debía facilitar inversiones, infraestructura y mercados para exportar energía y minerales críticos. La política exterior, en esta lectura, no era solo un instrumento simbólico sino una herramienta para obtener financiamiento, tecnología y socios estratégicos. La agenda geopolítica de recursos fue uno de los puntos más concretos y realistas de su plataforma, aunque dependía fuertemente de la estabilidad macroeconómica interna.
Valoración: puntos fuertes y débiles
El principal punto fuerte de JxC fue la coherencia entre su discurso internacional y su identidad política: previsibilidad, institucionalidad y cercanía con democracias desarrolladas. Además, su enfoque resultó entendible para actores económicos y diplomáticos que valoran reglas claras. También fue una propuesta relativamente concreta en términos de inserción comercial y atracción de inversiones.
Su debilidad principal fue la falta de innovación y de una estrategia detallada para operar en un mundo más fragmentado, donde la competencia entre Estados Unidos y China condiciona las opciones de países medianos como Argentina. Además, su sesgo fuertemente occidental podía tensionar relaciones con socios relevantes como China, principal origen de financiamiento e importaciones en varios sectores, sin ofrecer una hoja de ruta suficientemente elaborada para administrar ese equilibrio. En suma, JxC prometió orden y credibilidad, pero no desarrolló una política exterior integral para un escenario global complejo.
Posición comparativa frente a otros partidos
Frente al peronismo kirchnerista, JxC se ubicó en una posición claramente más prooccidental, más crítica de los autoritarismos y más favorable al libre comercio. Respecto de La Libertad Avanza, coincidió en varios diagnósticos —apertura, alineamiento con Occidente y rechazo al “aislamiento” diplomático—, aunque JxC presentó un tono más institucional y menos disruptivo. En comparación con fuerzas de izquierda o espacios nacional-populares, la diferencia fue aún mayor: JxC defendió una política exterior basada en mercados, alianzas estratégicas y reputación internacional, mientras sus adversarios priorizaron soberanía, autonomía relativa y una lectura más ideológica de la inserción global.