Seguridad
Propuestas de Unión por la Patria en temas de Seguridad para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)
Unión por la Patria y la seguridad en la campaña legislativa 2025
Unión por la Patria (UxP) llegó a las legislativas de 2025 con una posición clásica del peronismo gobernante en materia de seguridad: combinar una narrativa de “mano firme” frente al delito con un enfoque de prevención social e institucional. En la práctica, su discurso evitó la agenda de “mano dura” pura y puso el acento en la coordinación federal, el fortalecimiento de las fuerzas, la inteligencia criminal, la protección de víctimas y el abordaje de las causas estructurales de la violencia. Esa orientación, sin embargo, convivió con una dificultad central: la seguridad fue un terreno de alta sensibilidad pública, atravesado por la percepción de aumento del delito y por la comparación con propuestas más punitivistas de otros espacios.
Coordinación federal y fortalecimiento de las fuerzas
Uno de los ejes más reiterados por UxP fue la necesidad de una política federal de seguridad. El espacio insistió en que el delito organizado, especialmente el narcotráfico y sus economías conexas, requiere cooperación entre Nación, provincias y municipios, además de un rol más activo de la Justicia Federal. En ese marco, defendió el refuerzo de la Gendarmería, Prefectura y Policía Federal en zonas críticas, junto con el uso de tecnología, inteligencia criminal y análisis de datos para desarticular redes delictivas.
La propuesta no fue novedosa, pero sí coherente con la línea histórica del espacio: más presencia estatal en los territorios, aunque evitando la militarización del orden interno. El problema es que esa coordinación federal suele quedar más enunciada que institucionalizada, en parte por la fragmentación política entre gobiernos provinciales y la Casa Rosada.
Prevención social del delito
UxP sostuvo que la seguridad no puede reducirse al castigo y que debe incluir políticas de inclusión social, urbanización de barrios populares, acceso a educación, empleo joven y recuperación del espacio público. Esta visión se apoyó en la idea de que el delito se expande donde el Estado llega tarde o mal, y que la prevención social es una herramienta de largo plazo.
En términos programáticos, el bloque peronista vinculó seguridad con desarrollo social, una fórmula que ya había sido central durante los gobiernos kirchneristas. El punto fuerte es que reconoce la multicausalidad del delito; el débil, que no siempre ofrece resultados visibles en el corto plazo, algo clave en una elección legislativa donde la demanda social suele ser inmediata.
Lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado
Otro bloque central fue la lucha contra el narcotráfico, con foco en Rosario y el corredor fluvial del Paraná. UxP planteó reforzar investigaciones patrimoniales, control de precursores químicos, seguimiento de flujos financieros y cooperación judicial para atacar la estructura económica de las bandas, no solo sus eslabones más débiles. También defendió la inteligencia criminal como herramienta para anticipar delitos complejos.
Este enfoque es consistente con diagnósticos técnicos ampliamente aceptados: el narco no se combate únicamente con patrullaje, sino con investigación, decomiso de activos y persecución de redes logísticas y financieras. La debilidad del planteo es que exige capacidades estatales sólidas y coordinación interjurisdiccional, dos condiciones que en Argentina suelen fallar.
Derechos humanos, control institucional y uso de la fuerza
UxP también intentó diferenciarse de enfoques más duros al insistir en el respeto a los derechos humanos, el control civil de las fuerzas y la necesidad de evitar abusos policiales. En su discurso, la seguridad debía ser eficaz pero también legal, con protocolos claros y supervisión institucional. Ese punto buscó capitalizar la tradición kirchnerista en materia de derechos humanos, aunque en la práctica convivió con tensiones internas entre el discurso garantista y la presión por mostrar resultados.
Valoración: puntos fuertes y débiles
El principal punto fuerte de UxP es que su propuesta de seguridad no se limita al castigo y reconoce dimensiones estructurales y operativas del problema. Además, incorpora herramientas razonables para el delito complejo: inteligencia, investigación financiera y coordinación federal. También mantiene una preocupación por el control institucional, algo relevante en un país con antecedentes de violencia policial y uso arbitrario de la fuerza.
Su principal debilidad es la falta de una narrativa contundente y de metas verificables. Frente a un clima social dominado por la inseguridad, UxP suele aparecer más defensivo que propositivo. A eso se suma la distancia entre el discurso y los resultados: durante su gestión nacional, la percepción de inseguridad siguió siendo alta y casos como Rosario erosionaron credibilidad.
Posición comparativa frente a otros partidos
Comparado con La Libertad Avanza, UxP se ubica en un polo menos punitivista y más orientado a la prevención y el control institucional. Frente al PRO, comparte la idea de firmeza estatal, pero con menos énfasis en endurecimiento penal y más en políticas sociales y federales. En relación con la UCR, su enfoque es más centralizado y menos institucionalista en términos republicanos, aunque ambos coinciden en la necesidad de profesionalizar fuerzas y mejorar la coordinación. En síntesis, UxP ofrece una agenda de seguridad más integral, pero menos atractiva para un electorado que suele premiar respuestas rápidas y visibles.