LLA

Estado y CCAA

Elecciones Legislativas 2025 Nacional

Propuestas de La Libertad Avanza en temas de Estado y CCAA para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)

Análisis de las propuestas de La Libertad Avanza sobre Estado y “CCAA” en las Legislativas 2025

La Libertad Avanza (LLA) llegó a las elecciones legislativas de 2025 con una posición muy nítida sobre la relación entre Estado y organización territorial: su eje no fue fortalecer el federalismo clásico ni ampliar capacidades provinciales, sino profundizar un programa de reducción del tamaño y del alcance del Estado nacional. En términos políticos, el oficialismo de Javier Milei planteó que la principal reforma institucional pendiente en Argentina es desarmar estructuras públicas que considera ineficientes, eliminar gastos y trasladar funciones al sector privado o a las jurisdicciones subnacionales cuando sea posible. En la práctica, esto implicó un discurso fuertemente central en materia fiscal y regulatoria, con impacto directo sobre provincias, municipios y organismos descentralizados.

Reducción del Estado nacional y recorte del gasto público

El bloque más consistente de LLA fue la búsqueda de un Estado más chico. En su narrativa de campaña y en su acción de gobierno previa a las legislativas, la coalición sostuvo que el déficit fiscal y la expansión de la administración pública son la raíz de la inflación y del estancamiento. Por eso defendió la continuidad del ajuste del gasto, la eliminación de partidas consideradas discrecionales y la revisión de estructuras estatales duplicadas o “innecesarias”. Este enfoque se apoyó en resultados macro visibles durante 2024 y 2025: caída del gasto primario real, superávit fiscal en varios meses y desaceleración inflacionaria respecto del pico heredado de 2023. La propuesta no fue una reforma administrativa gradual, sino un rediseño duro del Estado nacional.

Desregulación económica y retiro del Estado como regulador

Otro eje central fue la desregulación. LLA impulsó una agenda para simplificar normas, reducir trabas burocráticas y limitar la intervención estatal en precios, mercados y contratos. El argumento político fue que el Estado argentino se volvió un obstáculo para la inversión y la competencia. En este punto, el oficialismo vinculó su propuesta institucional con una visión económica: menos organismos, menos regulaciones y menos capacidad de veto del aparato público. Para el debate Estado-provincias, esto tiene una consecuencia concreta: muchas actividades que antes dependían de regulación nacional pasan a un esquema más abierto, donde las provincias quedan con mayor margen, pero también con más responsabilidad para ordenar sus propios mercados.

Reordenamiento de la relación Nación-provincias

En materia federal, LLA no propuso un pacto fiscal redistributivo clásico ni una expansión de transferencias automáticas. Su postura fue más bien la de disciplinar las cuentas públicas subnacionales y reducir la dependencia de las provincias respecto de la Nación. Esto se expresó en la discusión sobre subsidios, obra pública y transferencias discrecionales. El mensaje político fue claro: cada jurisdicción debe financiarse mejor con sus recursos y reducir su dependencia del Tesoro nacional. Sin embargo, este punto fue el más conflictivo, porque en un país con fuerte desigualdad territorial la baja de transferencias puede agravar asimetrías entre provincias ricas y pobres.

Reforma del empleo público y de los organismos estatales

LLA también sostuvo una crítica frontal al empleo público y a la “casta” burocrática. Su propuesta apuntó a achicar plantas, revisar contratos y cerrar o fusionar organismos que, según su visión, no aportan valor. En el plano institucional, esto se tradujo en una concepción del Estado como estructura mínima, más orientada a funciones esenciales —seguridad, justicia, defensa y macroeconomía— que a políticas de desarrollo, asistencia o planificación sectorial. El oficialismo defendió esta línea como una forma de terminar con privilegios y privilegió la lógica de eficiencia sobre la de representación territorial o social.

Valoración: puntos fuertes y débiles

El principal punto fuerte de LLA es la coherencia. Su discurso sobre Estado y federalismo no es ambiguo: apuesta por un Estado nacional más pequeño, menos costoso y menos interventor. Esa claridad le dio identidad política y respaldo entre votantes cansados de la inflación, el déficit y la expansión burocrática. Además, algunos resultados macro de 2024-2025 fortalecieron su credibilidad inicial.

El punto débil es que su enfoque subestima la dimensión territorial del Estado argentino. La reducción de transferencias, obra pública y capacidades nacionales puede mejorar cuentas fiscales, pero también tensiona la prestación de servicios en provincias con menor base tributaria. Además, la desregulación sin instituciones de control sólidas puede producir vacíos normativos o mayor desigualdad entre jurisdicciones.

Posición comparativa frente a otros partidos

Frente al peronismo/kirchnerismo, LLA representa el giro más radical: donde el peronismo prioriza un Estado activo, redistributivo y con presencia territorial, LLA propone un Estado mínimo y fiscalmente austero. Frente al PRO, comparte la agenda promercado y de eficiencia, pero LLA es más extrema en velocidad y profundidad del ajuste. En comparación con fuerzas provinciales o centristas, su propuesta es menos federalista en sentido clásico y más centralista en lo fiscal, aunque delegue funciones al nivel subnacional. En suma, LLA no ofrece una reforma del Estado para hacerlo más equilibrado territorialmente, sino para achicarlo y reorientarlo hacia funciones básicas.