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Seguridad

Elecciones Legislativas 2025 Nacional

Propuestas de Juntos por el Cambio en temas de Seguridad para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)

Juntos por el Cambio (JxC) llegó a la campaña legislativa de 2025 con una identidad muy marcada en materia de seguridad: endurecimiento del control del delito, fortalecimiento de las fuerzas federales, respaldo político a la “mano dura” y una fuerte centralidad del orden público en el debate nacional. Esa posición no fue casual: el espacio venía capitalizando la preocupación social por la inseguridad urbana y el avance del narcotráfico, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en Rosario, donde la violencia armada y la disputa territorial de bandas siguieron siendo un problema estructural. En términos programáticos, JxC insistió en que la seguridad debía ser tratada como una política de Estado, con más coordinación federal, mejor inteligencia criminal y una Justicia penal más rápida y eficaz.

Fortalecimiento de las fuerzas federales y despliegue territorial

Una de las líneas más consistentes de JxC fue la ampliación del rol de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y PSA en zonas críticas. El espacio propuso reforzar el patrullaje en áreas urbanas con alta incidencia delictiva y sostener operativos federales en corredores narco y fronteras. La lógica detrás de esta propuesta es clara: ante la percepción de que muchas provincias no logran controlar el delito complejo, la Nación debe recuperar iniciativa operativa. En la práctica, JxC defendió una mayor presencia de fuerzas federales en Rosario y en el conurbano bonaerense, dos territorios donde la inseguridad fue uno de los principales temas de agenda.

Lucha contra el narcotráfico y control de fronteras

Otro eje central fue el combate al narcotráfico. JxC planteó reforzar controles fronterizos, mejorar la coordinación entre Nación, provincias y organismos judiciales, y ampliar capacidades de inteligencia criminal para desarticular redes de distribución. Este punto tuvo especial peso en Santa Fe, donde la escalada de homicidios vinculados al narcomenudeo mantuvo al tema en primer plano durante 2024 y 2025. El espacio también sostuvo la necesidad de atacar el lavado de activos y los circuitos financieros que sostienen a las organizaciones criminales, una dimensión que suele aparecer menos en el discurso público pero resulta decisiva para debilitar estructuras mafiosas.

Reforma del sistema penal y apoyo a un enfoque más punitivo

JxC impulsó una narrativa de endurecimiento penal: penas más severas para delitos violentos, mayor respaldo a la detención preventiva en casos graves y reformas para acelerar procesos judiciales. En su discurso, la “puerta giratoria” siguió siendo un diagnóstico recurrente, asociado a la idea de que el sistema penal libera rápidamente a personas detenidas por delitos reiterados. Aunque esta formulación simplifica problemas complejos de funcionamiento judicial, expresa una demanda política concreta: reducir la impunidad y mejorar la respuesta del Estado frente al delito. En el plano legislativo, el espacio también se mostró alineado con iniciativas de agenda penal más rígida y con un mayor margen de acción para las fuerzas de seguridad.

Tecnologías de control, inteligencia y prevención focalizada

JxC también puso énfasis en el uso de tecnología para prevención y persecución del delito: videovigilancia, análisis de datos, sistemas de alerta temprana y bases interoperables entre jurisdicciones. Esta propuesta busca modernizar la gestión de seguridad y superar la fragmentación entre Nación, provincias y municipios. Sin embargo, el enfoque de JxC privilegió claramente la dimensión reactiva y de control por sobre una estrategia integral de prevención social. La inversión en políticas comunitarias, urbanas o de reinserción aparece mucho menos desarrollada en su plataforma que el despliegue policial y judicial.

Valoración: puntos fuertes y débiles

El principal punto fuerte de JxC es la claridad de diagnóstico: reconoce que la inseguridad y el narcotráfico requieren coordinación federal, capacidad operativa e inteligencia criminal. Además, su discurso conectó con una demanda social real y medible: según el INDEC y los registros judiciales y provinciales, la preocupación por el delito se mantuvo entre los principales problemas percibidos por la población en los grandes centros urbanos. Su debilidad, en cambio, es la tendencia a sobredimensionar la respuesta punitiva y a ofrecer soluciones que dependen de reformas institucionales complejas, muchas veces sin explicar cómo se implementarán ni con qué recursos. También queda subdesarrollada la dimensión preventiva: educación, urbanismo, inclusión juvenil y recuperación de territorios vulnerables.

Posición comparativa frente a otros partidos

Frente al peronismo/kirchnerismo, JxC se ubicó en una posición más dura y más crítica de la gestión estatal previa, acusando a sus rivales de tolerancia con el delito y de debilidad frente al narcotráfico. En comparación con La Libertad Avanza, compartió buena parte del enfoque punitivo y de orden, pero JxC conservó un tono más institucionalista y una mayor preocupación por la coordinación federal y la gestión administrativa. Frente a fuerzas de centroizquierda o espacios provinciales con foco social, JxC quedó claramente más corrido hacia la coerción y menos orientado a políticas preventivas. En síntesis, su propuesta de seguridad en 2025 fue consistente con su identidad histórica: orden, control y endurecimiento, con fortalezas en diagnóstico operativo, pero con límites en integralidad y prevención.