PRO

Política Exterior

Elecciones Presidenciales 2023 Nacional

Propuestas de Propuesta Republicana en temas de Política Exterior para Elecciones Presidenciales 2023 (Nacional)

PRO llegó a la elección presidencial de 2023 con una posición clara en política exterior: reivindicar una inserción internacional “occidental”, alineada con Estados Unidos, la Unión Europea e إسرائيل/Israel, y con una fuerte crítica al kirchnerismo por su acercamiento a China, Rusia, Venezuela e Irán. En la campaña, tanto Patricia Bullrich como dirigentes de Juntos por el Cambio insistieron en que la Argentina debía “volver al mundo” con previsibilidad macroeconómica, respeto a los tratados y una agenda de comercio e inversiones más abierta. No se trató de una plataforma de política exterior muy extensa o programática en sentido técnico, sino de un conjunto de definiciones políticas vinculadas a seguridad, comercio, derechos humanos y posicionamiento geopolítico.

Reinserción internacional y alineamiento con Occidente

El eje más visible del PRO fue la idea de recomponer la credibilidad externa de la Argentina. Bullrich planteó que el país debía recuperar confianza para atraer inversiones y acceder a financiamiento, lo que implicaba abandonar la ambigüedad diplomática y sostener posiciones más cercanas a las democracias liberales. En la práctica, esto suponía fortalecer vínculos con Washington, Bruselas y los principales socios de la OCDE, además de apoyar iniciativas como el acuerdo Mercosur-Unión Europea, que el espacio consideró estratégico aunque trabado por diferencias ambientales y comerciales.

Relación con China, Rusia y Venezuela

El PRO propuso revisar la dependencia política y financiera respecto de regímenes autoritarios o no democráticos. Durante la campaña, Bullrich y referentes del espacio cuestionaron la presencia de China en sectores sensibles de infraestructura y energía, y marcaron distancia frente a Rusia por la invasión a Ucrania. También mantuvieron una postura dura contra Nicolás Maduro, apoyando la línea de condena internacional al régimen venezolano. Esta orientación no implicaba necesariamente romper vínculos comerciales con China —segundo socio comercial de la Argentina—, pero sí reducir la centralidad política de esos vínculos y exigir mayor transparencia en acuerdos y financiamiento.

Diplomacia económica y apertura comercial

Otro componente central fue la diplomacia económica. El PRO sostuvo que la política exterior debía servir para exportar más, atraer inversiones y ampliar mercados. En ese sentido, defendió una agenda de apertura comercial gradual, con menor proteccionismo y más integración a cadenas globales de valor. La lógica era coherente con su programa económico general: estabilización macroeconómica, reglas claras y menor intervención estatal. En el plano regional, el espacio veía al Mercosur como una plataforma útil, pero criticaba su rigidez y la falta de flexibilidad para negociar acuerdos bilaterales.

Derechos humanos y seguridad internacional

El PRO también enfatizó una política exterior basada en derechos humanos, pero con una lectura selectiva: fuerte condena a las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba, y respaldo a Israel tras el ataque de Hamas en octubre de 2023. Esta última posición fue especialmente visible en la campaña de Bullrich, que buscó diferenciarse tanto del kirchnerismo como de sectores de la izquierda. En materia de seguridad internacional, el espacio planteó cooperación contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen transnacional, vinculando la agenda exterior con la seguridad interna.

Valoración: puntos fuertes y débiles

La principal fortaleza de las propuestas del PRO fue su coherencia estratégica. Ofrecieron una orientación previsible para socios occidentales y para inversores, algo valioso en un país con alta volatilidad política. Además, la insistencia en derechos humanos y condena a regímenes autoritarios dio claridad ideológica y diferenciación externa. Sin embargo, la debilidad estuvo en el nivel de generalidad: el programa no desarrolló instrumentos concretos para compatibilizar apertura comercial con una estructura productiva frágil y altamente protegida. También hubo cierta tensión entre el discurso promercado y la necesidad de sostener relaciones pragmáticas con China, principal proveedor e inversor en varios sectores.

Posición comparativa frente a otros partidos

Frente a Unión por la Patria, el PRO se ubicó en una posición mucho más occidentalista y crítica de los regímenes autoritarios, mientras el oficialismo mantuvo una política más ambivalente, con vínculos activos con China y una menor confrontación con Venezuela en ciertos foros. Frente a La Libertad Avanza, compartió parte del giro pro-Estados Unidos e Israel, pero el PRO ofreció una visión más institucional y menos rupturista del multilateralismo. En comparación con la izquierda, la distancia fue total: el PRO defendió el libre comercio, la alianza con Occidente y una lectura dura de la política internacional, mientras que el Frente de Izquierda sostuvo posiciones antiimperialistas y de condena a la política exterior estadounidense.