Economía
Propuestas de Propuesta Republicana en temas de Economía para Elecciones Presidenciales 2023 (Nacional)
PRO llegó a la elección presidencial de 2023 con una identidad económica nítidamente liberal-pro mercado, heredera de su experiencia de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires y de la gestión nacional de Cambiemos entre 2015 y 2019. En la campaña, el espacio que finalmente llevó a Patricia Bullrich como candidata presidencial sostuvo que la prioridad era estabilizar la macroeconomía, terminar con la inflación, ordenar el gasto público y desregular sectores considerados “trabas” para la inversión y el empleo. Su diagnóstico partía de una premisa central: la crisis argentina no era solo de falta de crecimiento, sino de un Estado sobredimensionado, déficit fiscal persistente, presión tributaria elevada y múltiples tipos de cambio que distorsionaban precios y decisiones productivas.
Orden fiscal y equilibrio de las cuentas públicas
El núcleo de la propuesta económica del PRO fue el equilibrio fiscal como condición de cualquier programa de estabilización. Bullrich y su equipo plantearon reducir drásticamente el déficit mediante recorte del gasto, revisión de subsidios económicos y eliminación de transferencias discrecionales. La idea era avanzar hacia un Estado “más chico” y concentrado en funciones esenciales. En términos políticos, esta línea se alineó con la discusión dominante de 2023 sobre la necesidad de cortar la emisión monetaria como fuente de inflación. El PRO defendió que sin superávit fiscal no habría desinflación sostenible ni recuperación de confianza.
Reforma monetaria y combate a la inflación
Otro eje central fue la estabilización monetaria. Aunque el PRO no propuso una dolarización como la de Javier Milei, sí se mostró favorable a una fuerte restricción de la emisión del Banco Central y a una normalización del régimen monetario y cambiario. La campaña insistió en que la inflación —que en 2023 cerró en 211,4% interanual según el INDEC— era el principal impuesto regresivo sobre ingresos y ahorro. En ese marco, el partido prometió recuperar previsibilidad, unificar el mercado de cambios y eliminar gradualmente el cepo, aunque sin detallar un calendario plenamente cerrado. La lógica era que la estabilidad de precios debía preceder a una expansión del crédito y la inversión.
Desregulación, apertura y promoción de inversiones
PRO también puso el acento en la desregulación económica. Su discurso incluyó simplificación normativa, reducción de trámites, flexibilización de mercados y estímulos a la inversión privada, especialmente en energía, agroindustria y economía del conocimiento. En línea con su plataforma histórica, defendió una mayor inserción internacional y la ampliación de exportaciones como motor de divisas. El partido veía en sectores como Vaca Muerta, litio y el agro las principales fuentes de crecimiento potencial, siempre que se eliminaran restricciones cambiarias, retenciones y controles considerados desincentivadores.
Reforma laboral e incentivos al empleo formal
Aunque menos desarrollada que la agenda fiscal, la propuesta del PRO también contempló cambios en el mercado laboral. La idea era reducir la litigiosidad, modernizar convenios y bajar el costo de contratación para favorecer el empleo formal. El diagnóstico era que la rigidez normativa y la informalidad —que afectaba a una porción muy alta de los trabajadores— impedían la creación de puestos de calidad. En campaña, este punto fue presentado como parte de una estrategia más amplia para dinamizar el sector privado y ampliar la base contributiva.
Valoración: puntos fuertes y débiles
Entre sus fortalezas, el programa económico del PRO ofrecía coherencia diagnóstica: identificaba correctamente el problema fiscal-monetario y lo vinculaba con inflación, cepo e inversión deprimida. También tenía ventaja comparativa en credibilidad de gestión respecto de un oficialismo debilitado y con alta inflación. Sin embargo, sus debilidades eran significativas. La propuesta tendía a subestimar los costos sociales y políticos de un ajuste rápido en un país con pobreza superior al 40% en 2023 según el INDEC. Además, muchas medidas aparecían formuladas en términos generales, con escasa precisión sobre secuenciación, protección social o capacidad de implementación legislativa. En suma, el PRO ofrecía un programa consistente en su lógica, pero con interrogantes sobre su viabilidad política y distributiva.
Posición comparativa frente a otros partidos
Frente a Unión por la Patria, el PRO se ubicó en la vereda opuesta: criticó el intervencionismo, el déficit y el uso de controles de precios y cambios. En comparación con La Libertad Avanza, compartió el énfasis en el ajuste fiscal y la desregulación, pero con un enfoque menos disruptivo y sin apostar a una dolarización inmediata ni a una demolición más radical del Estado. Respecto de Hacemos por Nuestro País, el PRO fue más duro en materia de disciplina fiscal y apertura, mientras que el espacio de Schiaretti propuso un reformismo más gradualista y productivista. Así, el PRO quedó en 2023 como una opción de centroderecha liberal, más institucionalista que Milei y más austera que el peronismo no kirchnerista.