Crisis Institucional 06/09/2017 – 21/12/2017 Mariano Rajoy (PP)

Referéndum del 1-O y procés en Cataluña (2017)

Convocatoria unilateral por la Generalitat presidida por Carles Puigdemont de un referéndum de autodeterminación declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, celebrado el 1 de octubre de 2017 con cargas policiales. Tras la declaración de independencia del 27-O, el Gobierno de Mariano Rajoy aplicó por primera vez el artículo 155 de la Constitución, intervino la autonomía y convocó elecciones autonómicas el 21 de diciembre.

Cifras clave

2.286.217
votos contabilizados
según la Generalitat, sin censo verificable y bajo cargas policiales
1.066
personas heridas (versión Generalitat)
balance del 1-O por la actuación policial; el Govern español rebajó la cifra a unos 4 agentes y un número limitado de civiles con asistencia médica
200+
millones de euros
coste estimado del operativo policial 'Copérnico'
9
líderes condenados
sentencia del procés (TS, 14 octubre 2019): penas de 9 a 13 años por sedición y malversación
155
artículo de la Constitución
aplicado por primera vez el 27 de octubre de 2017, durante 7 meses

Contexto previo

El referéndum del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, conocido como 1-O, fue el resultado de un proceso de creciente tensión política, social y territorial entre la Generalitat de Cataluña y el Gobierno central de España. Desde 2012, la secesión catalana había cobrado fuerza en respuesta a, entre otras cosas, la crisis económica y los recortes en financiación que, según los independentistas, perjudicaban a Cataluña. La entrada en escena de Carles Puigdemont i Casamajó al frente de la Generalitat con el apoyo de Junts pel Sí, un movimiento independentista, intensificó la situación. En septiembre de 2017, la Generalitat aprobó la Ley 19/2017 del Referéndum, buscando organizar la consulta, a pesar de la intención del Tribunal Constitucional (TC) de prohibirla al considerar la ley ilegal.

Qué ocurrió

El 1 de octubre de 2017, la Generalitat celebró el referéndum, a pesar de las prohibiciones legales y el rechazo frontal de la comunidad internacional. Según datos proporcionados por la Generalitat, se contabilizaron 2.286.217 votos durante la jornada, aunque estas cifras carecían de un censo verificable y fueron emitidas en un contexto de tensión, incluyendo cargas policiales que, según los informes de la Generalitat, resultaron en 1.066 personas heridas. Por otro lado, el Gobierno central descontó ese saldo, mencionando que solo algunos agentes resultaron heridos en su intervención. Las operaciones policiales para evitar la votación tuvieron un costo estimado que superó los 200 millones de euros en el marco de la operación 'Copérnico'.

El clima de provocaciones culminó con el anuncio de declaración unilateral de independencia (DUI) el 27 de octubre de 2017 por parte del presidente Carles Puigdemont. Esto llevó a respuestas institucionales severas, exacerbando las divisiones políticas en toda España.

Respuesta del Gobierno central

El Gobierno central, liderado por el presidente Mariano Rajoy Brey, respondió ante la declaración de independencia aplicando, por primera vez en la historia de la democracia española, el artículo 155 de la Constitución Española el 27 de octubre de 2017. A través de este artículo, el Senado autorizó la intervención de la autonomía catalana, lo que resultó en la destitución del Govern de Puigdemont y la convocatoria de elecciones anticipadas para el 21 de diciembre de 2017. Estas acciones fueron consideradas necesarias para restaurar el orden constitucional en Cataluña, aunque no fueron recibidas de manera unánime en la opinión pública española ni en la comunidad internacional.

Respuesta del gobierno autonómico

En contraste, la respuesta del gobierno autonómico durante el proceso del referéndum fue obstinada, defendiendo sus iniciativas ante el temor de un excesivo intervencionismo estatal. Carles Puigdemont se erigió como una figura central, fundamentando la legitimidad de los actos de la Generalitat en el derecho a decidir y citando el deseo de muchos catalanes de establecer una república independiente. A pesar de las sentencias del TC, el Govern mantuvo su postura de continuar el proceso hacia la autodeterminación de manera unilateral, reflejando una clara confrontación con las instituciones españolas.

Posición de los partidos y debate parlamentario

El 1-O motorizó intensos debates políticos que expusieron divisiones profundas no solo en Cataluña, sino en toda España. Desde la posición de la derecha liberal representada por el Partido Popular y Ciudadanos, que defendían la unidad de España y el imperio de la ley, hasta la vista de partidos independentistas como ERC y el propio Junts pel Sí, que defendieron la consulta, el debate generó fracturas significativas. En el Congreso, los partidos Ps y Ate comenzaron la discusión sobre la actuación de la policía y la gestión del conflicto, mientras que las acusaciones de abuso del poder contra Rajoy y Suárez no hicieron más que intensificar el debate.

Lo dicho frente a lo hecho

Mariano Rajoy Brey sostuvo, repetidamente, que realizaría “todo lo necesario” para mantener la unidad de España y el estado de derecho, una afirmación respaldada posteriormente con la aplicación del artículo 155. Sin embargo, al tomar esta medida excepcional, se argumentó que la situación en Cataluña creó un contexto peor al que pretendían remediar. Por su parte, Carles Puigdemont declaró que el referéndum del 1-O fue un ejercicio democrático y que esta expresión de voluntad popular debía ser reconocida, aunque posteriormente, tras la DUI, el Gobierno de España intervino despojando a Puigdemont y a su Gobierno de su poder.

Impacto económico y social

El impacto del 1-O fue amplio y afectó tanto al ámbito económico como al social en Cataluña y el resto de España. El coste estimado del operativo policial tanto para impedir el referéndum como la subsiguiente intervención bajo el artículo 155 fue superior a 200 millones de euros. Este tipo de gastos muestra un uso deficiente de recursos en un contexto de crisis que afectaba a muchas familias en la región. En el plano social, los datos reflejan una polarización creciente: tras las elecciones de diciembre de 2017, los partidos independentistas continuaron obteniendo una amplia representación parlamentaria; sin embargo, estos mismos resultados evidenciaron que aproximadamente el del 50 % de los votantes optaban por opciones que abogaban por la unión y vía entendimiento en lugar de la ruptura.

Conclusiones

El evento del referéndum del 1-O en 2017 y el posterior procés han dejado una herencia complicada para las instituciones españolas que ha perdurado en el tiempo y ha demandado, incluso a día de hoy, esfuerzos multidimensionales para alcanzar un consenso. A través de la aplicación de articular medidas por parte del Gobierno central, se estableció un precedente en el uso de instrumentos constitucionales que deben ser ejercidos con prudencia, claridad y en beneficio de todos los ciudadanos. La importancia de cuidar la democracia y la transparencia es clara, así como la necesidad de abordar las preocupaciones sociales deber estar en el centro del diálogo político en estos temas complejos. En este sentido, el futuro de las relaciones entre Cataluña y el Estado español dependerá en gran medida de la voluntad política de buscar entendimientos basados en el respeto mutuo y la responsabilidad institucional.

Preguntas frecuentes:

¿Qué es el referéndum del 1-O? Fue una consulta sobre la autodeterminación de Cataluña celebrada el 1 de octubre de 2017, considerado ilegal por el Tribunal Constitucional.

¿Qué consecuencias tuvo el referéndum del 1-O en Cataluña? La celebración del referéndum desembocó en tensiones políticas, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la destitución del gobierno catalán y la convocatoria de elecciones anticipadas.

¿Qué es el artículo 155 de la Constitución Española? Es un mecanismo que permite al gobierno español intervenir en una comunidad autónoma en caso de que esta actúe en contra de la legalidad, siendo aplicado por primera vez en Cataluña durante el ‘procés’.

¿Qué ocurrió después del referéndum del 1-O? Tras la declaración unilateral de independencia, el Gobierno central destituyó el gobierno catalán, tomaron control de la autonomía y buscaron restaurar la normalidad constitucional mediante la convocatoria de elecciones.

¿Quiénes fueron condenados por el 'procés' y qué delitos se les imputaron? En octubre de 2019, el Tribunal Supremo impuso penas de 9 a 13 años por sedición y malversación a 9 líderes del movimiento independentista, incluidos figuras destacadas como Oriol Junqueras i Vies y Carme Forcadell i Lluís.

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