Vivienda
Propuestas de Unión Cívica Radical en temas de Vivienda para Elecciones Presidenciales 2023 (Nacional)
La Unión Cívica Radical (UCR) llegó a las elecciones presidenciales de 2023 sin un programa habitacional propio plenamente autónomo y visible, sino como parte de la coalición Juntos por el Cambio, que llevaba como fórmula a Patricia Bullrich y Luis Petri. En materia de vivienda, el radicalismo se alineó con una mirada más institucional y fiscalmente prudente que la del peronismo gobernante, cuestionando el déficit habitacional, la baja ejecución y la discrecionalidad de los programas nacionales, pero sin proponer una expansión masiva del gasto público ni una continuidad del modelo de obra pública y créditos subsidiados tal como venía funcionando. Su enfoque se apoyó en la idea de reordenar el Estado, fortalecer el crédito hipotecario y generar condiciones macroeconómicas para que el mercado vuelva a financiar vivienda.
Crédito hipotecario y reactivación del financiamiento
El eje más consistente de la UCR fue la recuperación del crédito hipotecario como principal vía de acceso a la vivienda. En la práctica, esto implicaba estabilización macroeconómica, baja de la inflación y reconstrucción del sistema financiero para volver a ofrecer préstamos a largo plazo. Esta postura respondía a una realidad objetiva: entre 2018 y 2023 el crédito UVA quedó prácticamente paralizado por la inflación y la incertidumbre regulatoria, y el acceso a una hipoteca formal se volvió marginal. La UCR no planteó un plan detallado de subsidio directo masivo, sino un marco para que bancos públicos y privados volvieran a prestar con previsibilidad.
Ordenamiento y focalización de la política habitacional
Otro bloque relevante fue la crítica al uso fragmentado de programas nacionales y a la superposición de competencias entre Nación, provincias y municipios. La UCR propuso revisar los mecanismos de asignación de recursos para priorizar a los hogares con mayor vulnerabilidad y evitar la dispersión de fondos en iniciativas poco coordinadas. En términos políticos, esto significaba una revisión del esquema del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, que durante el gobierno de Alberto Fernández había impulsado programas como Casa Propia y Procrear, con resultados desiguales y fuerte dependencia del presupuesto público. La UCR insistió en una política más transparente, con reglas estables y menor discrecionalidad.
Suelo urbano, infraestructura y articulación federal
El radicalismo también puso énfasis en el problema del suelo urbano, uno de los factores estructurales del déficit habitacional argentino. Su diagnóstico fue que no alcanza con financiar viviendas si no se amplía la disponibilidad de tierra urbanizada, servicios básicos e infraestructura. En esa línea, promovió una articulación más fuerte entre Nación, provincias y municipios para desarrollar lotes con servicios, mejorar conectividad y reducir el costo de urbanización. Este punto es relevante porque, según datos del Censo 2022, el país seguía mostrando un déficit habitacional cuantitativo y cualitativo significativo, agravado por la expansión periférica y la informalidad urbana.
Valoración: puntos fuertes y débiles
La principal fortaleza de las propuestas radicales fue su realismo fiscal y su diagnóstico correcto sobre el rol del crédito y del suelo urbano. La UCR entendió que sin estabilidad macroeconómica no hay mercado hipotecario sostenible y que la política habitacional no puede depender solo de subsidios. También fue consistente con una tradición partidaria más institucionalista y menos intervencionista.
Su debilidad fue la falta de precisión programática. A diferencia de áreas donde Juntos por el Cambio sí presentó lineamientos más concretos, en vivienda la UCR no desarrolló metas cuantificables, fuentes de financiamiento ni un esquema de transición para hogares de bajos ingresos que quedaran fuera del mercado. Además, su enfoque descansaba casi por completo en supuestos macroeconómicos difíciles de materializar en el corto plazo.
Posición comparativa frente a otros partidos
Frente al peronismo de Unión por la Patria, la UCR se ubicó en una posición más pro-mercado y menos centrada en la obra pública y los programas estatales de vivienda. Mientras el oficialismo defendía la continuidad de herramientas como Procrear y Casa Propia, el radicalismo priorizaba crédito, previsibilidad y reducción de la discrecionalidad. En comparación con La Libertad Avanza, la UCR fue menos radical: no planteó la desregulación total del mercado ni la virtual retirada del Estado, sino una intervención más acotada y federal. Así, quedó en un punto intermedio: crítica al estatismo peronista, pero también distante del minimalismo libertario.