Programa electoral de Shas para las elecciones de 2026
Shas en las elecciones legislativas 2026
Shas afrontará las Elecciones Legislativas 2026 como una de las referencias del voto ultraortodoxo sefardí en Israel. El partido llega a esta proyección nacional con una base fiel, una agenda centrada en la identidad religiosa, el bienestar social y la defensa de los sectores más vulnerables, y con la mirada puesta en volver a influir en la formación de gobierno. En un escenario de fragmentación política y bloques muy competitivos, Shas buscará presentarse como una opción sólida para los votantes que prioricen tradición, servicios públicos y presencia territorial.
En esta contienda, Shas se situará cerca de las fuerzas que apuestan por un bloque de derechas con sensibilidad religiosa, por lo que su discurso encontrará puntos de contacto con Likud en la necesidad de un gobierno estable y en la prioridad por la seguridad nacional, aunque sin confundir agendas: Shas pondrá el acento en la educación religiosa y en el bienestar comunitario. También coincidirá en parte con Judaísmo Unido de la Torá en la defensa de los intereses ultraortodoxos, aunque manteniendo su identidad sefardí y una agenda social más visible. Frente a Yesh Atid, el choque será claro por el papel de la religión en la esfera pública y por la política hacia el reclutamiento y el estatus de los estudiantes de yeshivá. Con Partido Laborista y las corrientes más seculares del centro-izquierda, la distancia se abrirá todavía más por el enfoque sobre tradición, familia y el equilibrio entre identidad judía y pluralismo cívico. Si el bloque nacional logra sumar apoyos, Shas intentará convertirse otra vez en una pieza de negociación clave, pero sin renunciar a su perfil propio.
En lo ideológico, Shas combinará conservadurismo religioso, defensa de la comunidad sefardí y un fuerte componente social. Su programa suele girar alrededor del apoyo a las familias numerosas, el refuerzo de escuelas y marcos educativos religiosos, y la protección de la red de ayuda para personas con menos recursos. También insistirá en la importancia de mantener el estatus quo en asuntos de religión y Estado, con especial atención a la observancia en el espacio público, el respeto a la tradición y la autonomía de las instituciones vinculadas al mundo ultraortodoxo. En economía, Shas tenderá a defender ayudas directas, subsidios selectivos y políticas que alivien el coste de la vida para hogares con mayor presión presupuestaria. En seguridad y asuntos nacionales, respaldará posturas firmes, pero ordenadas en torno a la estabilidad gubernamental y a la preservación de los intereses de su electorado.
Si la elección de 2026 reproduce un mapa fragmentado, Shas puede salir con un resultado suficiente para seguir siendo decisivo en la negociación postelectoral. Su meta no será solo crecer en escaños, sino también mantener disciplina interna, movilizar al voto comunitario y conservar su papel como puente entre la derecha nacional y el voto ultraortodoxo sefardí. En una Knéset ajustada, incluso un número moderado de bancas podría traducirse en una capacidad de influencia notable sobre carteras sociales, educativas y religiosas. El éxito de Shas se medirá tanto por su representación parlamentaria como por su margen para imponer prioridades en cualquier futura coalición.
¿Qué busca Shas en las Elecciones Legislativas 2026? Busca reforzar su peso en la Knéset, proteger los intereses de la comunidad ultraortodoxa sefardí y conservar capacidad de negociación para entrar en un eventual gobierno o condicionar sus acuerdos.
¿Con qué partidos podría coincidir más Shas? Principalmente con Likud y con otras fuerzas religiosas conservadoras, especialmente cuando el debate gire en torno a seguridad, tradición y estabilidad de gobierno.
¿En qué se diferencia Shas de los partidos seculares? En su defensa del papel de la religión en la vida pública, la educación religiosa, el estatus de las instituciones ultraortodoxas y una agenda social marcada por la comunidad y la familia.