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Identidad y Democracia
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Elecciones Europeas 2024 Europa Regional

Programa electoral de Identidad y Democracia para las elecciones de 2024

Identidad y Democracia (ID) llega a las Elecciones Europeas 2024 con una agenda centrada en la soberanía nacional, el control de fronteras y la revisión del rumbo comunitario. La alianza de derecha europea buscó capitalizar el desgaste de los grandes grupos tradicionales y convertir el voto de protesta en una fuerza parlamentaria más influyente. En un contexto de inflación, migración y tensiones institucionales, ID se presentó como una voz crítica dentro de Bruselas.

El bloque de Identidad y Democracia defendió un programa marcadamente euroescéptico, con énfasis en menos competencias para la Comisión y más margen de decisión para los Estados miembros. Entre sus propuestas destacaron el endurecimiento de la política migratoria, la protección de la industria y del poder adquisitivo, y la oposición a nuevas cesiones de soberanía. También insistió en frenar regulaciones climáticas que, a su juicio, penalizaban a empresas y familias. Su discurso combinó orden, identidad y defensa de las fronteras exteriores, tres ejes con los que buscó consolidar un electorado conservador y nacional.

En las elecciones europeas de 2024, ID intentó mejorar su posición aprovechando el crecimiento de las fuerzas derechistas en varios países. Su rendimiento dependió sobre todo de Francia, Italia, Austria y otros socios donde la cuestión migratoria y el voto antiestablishment tuvieron más peso. La expectativa era clara: ampliar presencia, reforzar el grupo en Estrasburgo y ganar capacidad de bloqueo en debates clave sobre inmigración, energía y presupuesto europeo. Su impacto no se midió solo en escaños, sino también en la capacidad de marcar agenda dentro de la nueva correlación de fuerzas.

Un dato relevante de esta cita fue la competencia interna en la derecha europea, donde ID tuvo que convivir con otras familias políticas igualmente críticas con Bruselas. Esa fragmentación pudo limitar su techo electoral, pero también confirmó que su mensaje seguía teniendo tracción en el continente. Para el partido, el objetivo no fue solo crecer, sino demostrar que el voto identitario y soberanista había dejado de ser marginal en la política europea.