Magistrados n. 1958

Isabel Perelló Doménech

Presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial

Isabel Perelló Doménech (1958) es una magistrada española que preside desde 2024 el Tribunal Supremo y, por mandato constitucional, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Es la primera mujer que ocupa la cúpula del Poder Judicial español desde la creación del Tribunal Supremo en 1812. Especialista en lo contencioso-administrativo, llegó al cargo como candidata de consenso tras años de bloqueo institucional en la renovación del órgano de gobierno de los jueces.

Trayectoria profesional

Nacida en Sabadell (Barcelona) el 18 de marzo de 1958, se crio en La Coruña, adonde se trasladó su familia siendo niña. Estudió en el colegio de la Compañía de María y se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. En 1981 obtuvo una diplomatura en Criminología por la Universidad Complutense de Madrid y al año siguiente ingresó en el colegio mayor de posgrado César Carlos para preparar la oposición a la judicatura.

Ingresó en la carrera judicial en 1985. Su primer destino fueron los juzgados de Carballo (La Coruña); después sirvió en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Mahón (Menorca), en la Audiencia Provincial de Barcelona y en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Obtuvo la condición de magistrada especialista de lo contencioso-administrativo, orden jurisdiccional que revisa la actuación de las administraciones públicas y al que ha dedicado el resto de su carrera.

Entre 1991 y 1992 estuvo destinada en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, entre 1993 y 1994, en la de la Audiencia Nacional. En 1994 pasó a desempeñar el puesto de letrada del Tribunal Constitucional, función que ejerció hasta 2001, cuando regresó a la Audiencia Nacional.

En 2009 fue promovida a magistrada del Tribunal Supremo con destino en la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, mediante el Real Decreto 635/2009. En esa sala se especializó en el control judicial de la actividad económica del Estado y de los organismos reguladores, con ponencias sobre resoluciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y del Banco de España. En 2022 figuró entre los candidatos considerados para una plaza de magistrada del Tribunal Constitucional.

El 3 de septiembre de 2024 fue elegida presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ por el Pleno del Consejo con 16 votos de los 20 vocales, frente a los 4 obtenidos por la también magistrada del Supremo Ana María Ferrer. Su nombramiento se formalizó por el Real Decreto 888/2024; al día siguiente prometió el cargo ante el rey en el Palacio de la Zarzuela y tomó posesión ante el Pleno del Tribunal Supremo. Pertenece a la asociación profesional Juezas y Jueces para la Democracia.

Relevancia política

La elección de Perelló cerró uno de los episodios institucionales más prolongados de la democracia española: el CGPJ había permanecido con el mandato caducado más de cinco años por falta de acuerdo entre los grandes partidos para renovarlo, y la designación de la presidencia se resolvió tras varias sesiones fallidas del Pleno. Que emergiera como candidata de consenso —y no como aspirante de ninguno de los bloques— fue leído como una salida técnica a un bloqueo estrictamente político, y explica que su nombre se asociara desde el principio a la idea de desactivar la confrontación en torno al gobierno de los jueces.

Desde la presidencia ha reivindicado de forma reiterada dos principios que la sitúan en el centro del debate público. El primero, que los nombramientos discrecionales en la carrera judicial son una facultad exclusiva del CGPJ, frente a propuestas de reforma que planteaban alterar el sistema de designación. El segundo, la defensa de la independencia judicial frente a la crítica política: en el acto de apertura del año judicial, presidido por el rey Felipe VI, afirmó que el descrédito insistente de la justicia procedente de los poderes públicos resulta inadecuado e inaceptable porque socava la confianza ciudadana en la administración de justicia. Fue una intervención inusualmente directa para un acto tradicionalmente protocolario.

El otro gran frente de su mandato ha sido la reforma procesal impulsada por el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que reorganiza la planta judicial y traslada la instrucción penal de los jueces a los fiscales. Perelló ha reclamado públicamente que el cambio se haga de forma organizada, con plazos suficientes y con financiación adecuada para no descarrilar, y el CGPJ ha condicionado su respaldo al traspaso de la instrucción a una reforma previa del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal que refuerce su autonomía. En mayo de 2026 entregó a Pedro Sánchez en La Moncloa las memorias anuales del Tribunal Supremo y del CGPJ, en un encuentro que reflejó la coexistencia de canales institucionales con un clima de tensión pública entre poderes.

Su presidencia ha coincidido, además, con procedimientos penales de enorme carga política sustanciados en el Tribunal Supremo, como la condena a un fiscal general del Estado en ejercicio y la del exministro José Luis Ábalos. Perelló no ha formado parte de esos tribunales, pertenecientes a la Sala Segunda, pero como cabeza visible de la institución ha tenido que sostener la posición del alto tribunal ante la opinión pública.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo preside Isabel Perelló el Tribunal Supremo?

Desde septiembre de 2024. El Pleno del Consejo General del Poder Judicial la eligió el 3 de septiembre de 2024 con 16 votos de 20, su nombramiento se formalizó por el Real Decreto 888/2024 y tomó posesión al día siguiente, tras prometer el cargo ante el rey. La presidencia del Tribunal Supremo lleva aparejada, por diseño constitucional, la presidencia del CGPJ.

¿Por qué se dice que su nombramiento fue histórico?

Porque es la primera mujer que preside el Tribunal Supremo desde su creación en 1812 y, en consecuencia, la primera que encabeza el Consejo General del Poder Judicial. Hasta entonces todos los presidentes del alto tribunal en más de dos siglos habían sido hombres.

¿A qué se dedicaba antes de presidir el Supremo?

Fue magistrada de la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, del Tribunal Supremo entre 2009 y 2024, especializada en el control judicial de organismos reguladores como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia o el Banco de España. Antes había servido en juzgados de Carballo y Mahón, en la Audiencia Provincial de Barcelona, en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en la Audiencia Nacional y como letrada del Tribunal Constitucional entre 1994 y 2001.

¿Qué posición ha defendido sobre la reforma de la justicia?

Ha reclamado que la reorganización de la planta judicial y el traspaso de la instrucción penal a la Fiscalía se ejecuten de manera ordenada, con plazos realistas y con financiación suficiente. El CGPJ que preside ha sostenido que ese traspaso exige una reforma previa del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal que refuerce su autonomía respecto del Gobierno.

¿Es Perelló una magistrada con adscripción partidista?

No consta que haya militado en ningún partido político ni ha ejercido cargos de designación gubernamental. Pertenece a Juezas y Jueces para la Democracia, una de las asociaciones profesionales de la carrera judicial, algo habitual entre magistrados españoles y distinto de la afiliación política. Su carrera se ha desarrollado íntegramente por oposición y concurso dentro de la judicatura desde 1985.