Catastrofe Natural 10/08/2026 Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia desde el 7 de agosto de 2026.

Terremoto del Chocó y Plan Milagro (2026)

Un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro cerca de San José del Palmar (Chocó) sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 y dejó entre 329 y 331 muertos, unos 4.600 heridos y 10.677 viviendas destruidas. Fue la primera prueba del Gobierno de Abelardo de la Espriella, que respondió con el Plan Milagro, financiado con crédito del Banco Mundial, y elevó cerca de un 10 % el presupuesto de 2027.

Cifras clave

7,4
magnitud
terremoto con epicentro a 12 km de San José del Palmar (Chocó) y 103 km de profundidad
287-331
fallecidos
recuentos sucesivos de la UNGRD entre el 14 y el 24 de agosto de 2026; la cifra definitiva sigue sin consolidarse
10.677
viviendas destruidas
según el balance de la UNGRD
65.841
viviendas averiadas
según el balance de la UNGRD
450
municipios afectados
en 15 departamentos del país
634,9
billones de pesos
Presupuesto General de la Nación de 2027, radicado el 27 de agosto de 2026

El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro a doce kilómetros de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sacudió el occidente de Colombia. El Servicio Geológico Colombiano situó el foco a 103 kilómetros de profundidad, una circunstancia que amplió el radio de percepción del movimiento hasta ciudades como Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Buenaventura. Según los balances de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la catástrofe dejó cientos de muertos, más de 10.600 viviendas destruidas y en torno a 65.800 averiadas, con afectación en unos 450 municipios de quince departamentos. Es la mayor catástrofe natural que ha afrontado el país en lo que va de siglo y la primera prueba de gestión del Gobierno de Abelardo de la Espriella, que había tomado posesión tres días antes, el 7 de agosto. La respuesta se articuló en torno al llamado Plan Milagro y obligó a rehacer por completo la política presupuestaria del Estado.

Un territorio vulnerable antes del seísmo

El Chocó es, desde hace décadas, el departamento con peores indicadores sociales de Colombia. De acuerdo con las cifras de pobreza monetaria publicadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) referidas a 2025, el 65,3 % de sus habitantes no alcanzaba el ingreso mínimo para cubrir una canasta básica, muy por encima de departamentos como Cundinamarca (15,1 %) o de la propia Bogotá (17,8 %). Su capital, Quibdó, figuraba también entre las ciudades con mayor pobreza monetaria del país, en torno al 60 %.

Esa vulnerabilidad previa resulta pertinente para entender el alcance del desastre. Buena parte del parque de vivienda de los municipios del epicentro es autoconstruida y no sigue la norma sismorresistente; la red hospitalaria es escasa y las vías terrestres son pocas y frágiles, de modo que numerosas localidades sólo son accesibles por río o por aire. Cuando el terremoto inutilizó parte de esas conexiones, la ayuda tardó días en llegar a las zonas más apartadas.

Qué ocurrió el 10 de agosto

El movimiento se registró a las 12:34 UTC en coordenadas próximas a 4,99° N y 76,29° O. Su profundidad intermedia —103 kilómetros— hizo que, pese a la magnitud, la destrucción no se concentrara únicamente en un radio corto alrededor del epicentro, sino que se repartiera por una extensa franja del occidente del país: Chocó, Valle del Cauca y Risaralda fueron los departamentos más golpeados, con daños relevantes en Cali, Pereira, Quibdó y Buenaventura. El Servicio Geológico Colombiano contabilizó decenas de réplicas en las horas siguientes, localizadas sobre todo en los municipios chocoanos de San José del Palmar y Sipí.

Los balances de víctimas variaron a lo largo de las semanas conforme avanzaban las labores de búsqueda y rescate, algo habitual en desastres de esta escala. La UNGRD manejó alrededor de 287 fallecidos y cerca de 4.000 heridos a mediados de agosto, con varios centenares de personas dadas por desaparecidas; hacia el 22 y el 24 de agosto los partes oficiales situaban la cifra de muertos entre 329 y 331, con más de 4.600 heridos y unos 240 desaparecidos. En el balance del 18 de agosto, el Gobierno habló de 289 muertos, más de 4.100 heridos y 143 desaparecidos. Las cifras de daño material fueron algo más estables: 10.677 viviendas destruidas y 65.841 averiadas, y afectación declarada en torno a 450 municipios de quince departamentos, casi un tercio del territorio nacional.

La respuesta institucional y el Plan Milagro

El Ejecutivo declaró el desastre nacional en los primeros días y anunció después un decreto de emergencia económica y social. El 18 de agosto, el presidente De la Espriella presentó el primer balance oficial y anunció el Plan Milagro de Reconstrucción, cifrando las pérdidas en torno a 30 billones de pesos —unos 9.500 millones de dólares— y encargando su dirección al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán. El plan contempla subsidios de arrendamiento, alivios en la facturación de servicios públicos y esquemas de construcción de vivienda nueva bajo el concepto de «vivienda milagro».

La financiación se apoyó en un Fondo Milagro inspirado en el Forec, el fondo creado tras el terremoto del Eje Cafetero de 1999, y en crédito multilateral. El Ministerio de Hacienda, a cargo de Miguel Gómez Martínez, activó el desembolso de un primer tramo de 200 millones de dólares de una línea con el Banco Mundial, dentro de un cupo anunciado de hasta 450 millones, y reasignó partidas del presupuesto de 2026. El presidente llegó a hablar de la necesidad de un «Plan Marshall» para el Chocó que atendiera, además de los daños del seísmo, el rezago histórico del departamento.

En paralelo, el Gobierno informó de ofertas de asistencia internacional por unos 1.300 millones de dólares, entre ellas aportaciones de Estados Unidos, la CAF, Ecuador, El Salvador y Perú, y equipos de rescate llegados desde varios países.

La dimensión política

La gestión de la emergencia se convirtió de inmediato en materia de disputa. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, por boca de su portavoz Jens Laerke, señaló que el sistema de la ONU estaba preparado para prestar apoyo pero que no había recibido una solicitud formal de asistencia por parte del Gobierno colombiano. Esa ausencia de petición fue reprochada por sectores de la oposición y por organizaciones humanitarias, mientras el Ejecutivo defendía que la coordinación de la respuesta correspondía a la UNGRD y que estaba aceptando ayuda bilateral. El sistema de Naciones Unidas en Colombia y el Equipo Humanitario País terminaron desplegando actuaciones complementarias a la respuesta estatal, y la ONU estimó en torno a 1,2 millones las personas necesitadas de ayuda humanitaria.

La segunda controversia surgió durante las visitas presidenciales a zonas afectadas como Buenaventura y Quibdó, en las que se repartieron balones de fútbol con el logotipo de Defensores de la Patria, el partido del presidente. El expresidente Gustavo Petro calificó la iniciativa de inadecuada y sostuvo que otras actuaciones debían ser prioritarias; otros críticos vieron en el gesto un uso partidista de la emergencia. Petro cuestionó además el decreto de emergencia económica, al que atribuyó el efecto de «endeudar a la clase media», y anunció que solicitaría derecho de réplica frente a la alocución presidencial sobre la reconstrucción, por considerar que la ayuda estaba resultando ineficaz. Desde el Gobierno y su entorno se respondió reprochando a Petro el estado en que, a su juicio, había dejado la capacidad institucional de respuesta, y De la Espriella afirmó a finales de agosto que la reconstrucción de Cali podría acortarse a dos años.

Situación actual

El efecto más duradero del terremoto ha sido presupuestario. El Gobierno pidió y obtuvo la devolución del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 que la Administración de Petro había radicado el 29 de julio por 575,6 billones de pesos, y el 27 de agosto presentó uno nuevo por 634,9 billones, unos 59,3 billones más, un incremento cercano al 10 % justificado principalmente por las necesidades de la reconstrucción y por la actualización de obligaciones fiscales. El proyecto destina 392,5 billones a funcionamiento, 155,4 billones al servicio de la deuda y 86,9 billones a inversión, y equivale al 29,9 % del PIB. Las comisiones económicas del Congreso aprobaron el monto el 14 de septiembre de 2026, en una discusión en la que varios analistas advirtieron de un desequilibrio de financiación y de la posibilidad de una nueva reforma tributaria.

Sobre el terreno, el Plan Milagro sigue en fase inicial: miles de familias continúan en alojamientos temporales, la reposición de vivienda avanza más despacio que los anuncios y la reconstrucción de infraestructura sanitaria y viaria en el Chocó es la tarea de mayor plazo. Cómo se ejecute ese esfuerzo —y con qué controles, en un país donde la propia UNGRD arrastra el precedente de un escándalo de contratación— será uno de los principales indicadores de la gestión del Gobierno de De la Espriella en lo que resta de mandato.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas personas murieron en el terremoto del Chocó de 2026? No hay una cifra única: los balances de la UNGRD se situaron en torno a 287 fallecidos a mediados de agosto y se elevaron a entre 329 y 331 en los partes del 22 y el 24 de agosto, con varios cientos de desaparecidos. Las variaciones responden al avance de las labores de búsqueda y rescate.

¿Qué es el Plan Milagro? Es el programa de reconstrucción anunciado el 18 de agosto de 2026 por el presidente Abelardo de la Espriella, dirigido por el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán y financiado a través del Fondo Milagro y de crédito del Banco Mundial. Incluye subsidios de arrendamiento, alivios en servicios públicos y construcción de vivienda nueva.

¿Por qué se criticó al Gobierno por la ayuda internacional? Porque la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas indicó que no había recibido una solicitud formal de asistencia del Gobierno colombiano, pese a estar preparada para desplegarla. El Ejecutivo defendió que la respuesta la coordinaba la UNGRD y aceptó ayuda bilateral por unos 1.300 millones de dólares en ofertas.

¿Cómo afectó el terremoto al presupuesto de Colombia? El Gobierno retiró el proyecto de presupuesto de 2027 heredado, de 575,6 billones de pesos, y radicó el 27 de agosto uno nuevo por 634,9 billones, cerca de un 10 % superior, para absorber el coste de la reconstrucción. Las comisiones económicas del Congreso aprobaron el monto el 14 de septiembre de 2026.