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Justicia

Elecciones Legislativas 2025 Nacional

Propuestas de Unión Cívica Radical en temas de Justicia para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)

La Unión Cívica Radical (UCR) llegó a las elecciones legislativas nacionales de 2025 con una agenda judicial marcada por una idea central: fortalecer la independencia del Poder Judicial y mejorar su funcionamiento sin romper el equilibrio institucional. A diferencia de fuerzas que impulsaron reformas más disruptivas o una agenda de confrontación abierta con la Justicia, la UCR se ubicó en una posición institucionalista, con énfasis en transparencia, acceso a la justicia, modernización procesal y cobertura de vacantes. Su discurso se apoyó en una tradición histórica del partido de defensa de la división de poderes, pero también en una lectura práctica de un sistema judicial atravesado por demoras, sobrecarga y desconfianza social.

Independencia judicial y equilibrio de poderes

El núcleo duro de la propuesta radical en materia de justicia fue la defensa de la independencia judicial frente a presiones políticas y corporativas. La UCR insistió en la necesidad de reducir la discrecionalidad en la designación de jueces y fiscales, acelerar concursos y cubrir vacantes en tribunales federales y nacionales, un problema estructural que arrastra años y que afecta especialmente al fuero penal federal. El partido también sostuvo la importancia de preservar el Consejo de la Magistratura como órgano de selección y disciplina, aunque con criterios de funcionamiento más ágiles y menos partidizados.

Reforma y modernización del sistema judicial

Otro eje fue la modernización de la administración de justicia. La UCR planteó impulsar la digitalización completa de expedientes, la interoperabilidad entre fueros y organismos y una mayor oralidad en los procesos, especialmente en el ámbito penal. Esta línea busca atacar uno de los principales déficits del sistema argentino: la lentitud procesal. En términos concretos, la apuesta radical apuntó a una justicia más rápida y previsible, con menos formalismo y más capacidad de respuesta. También se destacó la necesidad de fortalecer la gestión judicial con indicadores públicos de desempeño, algo que permitiría medir tiempos de trámite, tasas de resolución y niveles de congestión.

Acceso a la justicia y federalismo judicial

La UCR incorporó además una mirada federal, tradicional en su identidad política. Propuso ampliar el acceso a la justicia en el interior del país, donde la distancia con los centros judiciales y la falta de infraestructura profundizan desigualdades. En ese marco, defendió el fortalecimiento de defensorías, fiscalías y oficinas de atención ciudadana, junto con mecanismos alternativos de resolución de conflictos. El partido vinculó esta agenda con la necesidad de acercar el Estado a los ciudadanos y evitar que la justicia quede concentrada en el área metropolitana. En un país con fuertes asimetrías territoriales, este punto buscó diferenciar a la UCR como una fuerza con sensibilidad institucional pero también territorial.

Lucha contra la corrupción y transparencia

La UCR también sostuvo una agenda orientada a la transparencia y a la persecución de la corrupción. Sin proponer una reforma penal de alto impacto mediático, insistió en dotar de mayor eficacia a las investigaciones complejas, garantizar autonomía a los fiscales y evitar interferencias políticas en causas sensibles. El énfasis radical no estuvo en ampliar el poder punitivo del Estado, sino en mejorar su capacidad de investigación y control. Esa postura la acercó a una visión republicana clásica: menos propaganda judicial y más institucionalidad efectiva.

Valoración: fortalezas y debilidades

La principal fortaleza de las propuestas de la UCR fue su consistencia institucional. El partido evitó caer en soluciones maximalistas o en promesas de “mano dura” judicial, y puso el foco en problemas reales y verificables: vacantes, lentitud, falta de acceso y baja confianza pública. Además, su agenda es compatible con estándares ampliamente aceptados de reforma judicial gradual.

Su debilidad, en cambio, fue la falta de definiciones más concretas sobre cómo implementar esos cambios en un sistema altamente politizado. La UCR no desarrolló, al menos en términos programáticos públicos, una propuesta integral sobre el Ministerio Público, el funcionamiento del Consejo de la Magistratura o la reforma del fuero federal con suficiente detalle operativo. En un contexto de crisis de legitimidad judicial, esa prudencia puede leerse como seriedad, pero también como insuficiencia.

Posición comparativa frente a otros partidos

Comparada con el oficialismo libertario, la UCR adoptó una postura mucho menos confrontativa y menos orientada a la lógica de “castigo” o reforma de choque. Frente al peronismo, se ubicó en una posición más crítica respecto de la politización judicial y más insistente en independencia de poderes. Y, respecto de otras fuerzas de centro o de coalición, conservó un perfil más clásico: institucionalismo, gradualismo y énfasis republicano. En síntesis, la UCR ofreció una agenda judicial moderada, técnicamente razonable y políticamente previsible, aunque con menor ambición transformadora que sus competidores.