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Economía

Elecciones Legislativas 2025 Nacional

Propuestas de Partido Justicialista en temas de Economía para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)

El Partido Justicialista (PJ) llegó a las Legislativas nacionales de 2025 en una posición económica marcada por una tensión central: defender un esquema de protección del ingreso, el empleo y la producción local frente al programa de ajuste, desregulación y apertura impulsado por el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, a diferencia de una plataforma única y cerrada, el PJ compitió bajo una lógica fragmentada dentro de Fuerza Patria y otros sellos peronistas provinciales, con mensajes convergentes en torno a la “reconstrucción del mercado interno”, la defensa de la industria, la recuperación salarial y la crítica al endeudamiento con el FMI. En términos programáticos, su agenda económica fue más reactiva que reformista: buscó poner límites al ajuste y reposicionar al Estado como motor de actividad y redistribución.

Recuperación del salario, jubilaciones y consumo interno

El eje más consistente del discurso justicialista fue la recomposición del poder adquisitivo. El PJ planteó que la contracción del consumo, la caída del salario real y el deterioro de las jubilaciones eran el principal freno para la economía. En ese marco, defendió paritarias libres, aumentos por encima de la inflación y una política previsional que corrigiera el rezago de haberes frente al IPC. Esta propuesta se apoyó en datos verificables: entre 2024 y comienzos de 2025, el salto inflacionario y la licuación de ingresos afectaron especialmente a asalariados, jubilados y trabajadores informales, lo que reforzó el argumento peronista de que el ajuste recayó sobre la demanda interna.

Reactivación productiva e industria nacional

Otro bloque central fue la protección de la producción nacional. El PJ propuso crédito subsidiado para pymes, incentivos fiscales sectoriales y una política activa de compras públicas orientada a proveedores locales. También defendió la administración del comercio exterior para evitar una apertura brusca que, según su diagnóstico, podía profundizar la desindustrialización. Este enfoque retomó la tradición desarrollista del peronismo: considerar a la industria como generadora de empleo formal y divisas indirectas. La referencia a sectores como metalmecánica, textil, alimentos y economía del conocimiento fue recurrente, aunque con distinto peso según el distrito.

Inversión pública, obra y federalismo fiscal

El peronismo también insistió en la obra pública como herramienta de empleo y cohesión territorial. Frente al freno casi total de la inversión estatal nacional en 2024, el PJ reivindicó infraestructura vial, vivienda, saneamiento y energía como políticas anticíclicas. A esto sumó un reclamo por mayor federalismo fiscal: distribución más equitativa de recursos coparticipables y restitución de transferencias a provincias y municipios. Esta línea buscó capitalizar el malestar de gobernadores e intendentes por la caída de fondos nacionales y por la paralización de proyectos ya iniciados.

Regulación financiera y renegociación con el FMI

En materia macroeconómica, el PJ cuestionó el endeudamiento externo y la dependencia del Fondo Monetario Internacional. Su propuesta fue renegociar condiciones de pago, priorizar el crecimiento antes que el superávit financiero y recuperar capacidad de intervención del Banco Central y del Tesoro sobre el crédito y el tipo de cambio. No hubo una propuesta homogénea de reforma monetaria, pero sí una coincidencia en rechazar la “dolarización de hecho” y la desregulación financiera como anclas de estabilidad. El mensaje fue claro: sin expansión productiva, la estabilización sería socialmente regresiva.

Valoración: puntos fuertes y débiles

La principal fortaleza del PJ fue la coherencia entre diagnóstico y base social: su programa conectó con sectores golpeados por la recesión, la inflación y la caída del empleo formal. Además, ofreció una respuesta conocida por el electorado argentino: Estado activo, salario, industria y obra pública. Su debilidad, en cambio, fue la escasa novedad programática y la falta de precisión fiscal. Muchas de sus propuestas dependían de mayor gasto o subsidios sin explicar con claridad cómo se financiarían en un contexto de restricción externa y caída de la recaudación. También pesó la credibilidad: el peronismo arrastró el costo de la gestión 2019-2023, cuando la inflación acumulada y el deterioro macroeconómico erosionaron su capacidad de presentarse como garante de estabilidad.

Posición comparativa frente a otros partidos

Frente a La Libertad Avanza, el PJ se ubicó en la vereda opuesta: donde Milei priorizó equilibrio fiscal, desregulación y reducción del Estado, el justicialismo defendió intervención, protección y redistribución. Frente a Juntos por el Cambio, la diferencia fue más de intensidad que de orientación: mientras sectores opositores aceptaron disciplina fiscal y reformas estructurales, el PJ rechazó que el ajuste recaiga sobre salarios y provincias. En relación con fuerzas provinciales o moderadas, el peronismo ofreció un programa más expansivo y social, aunque menos creíble en materia de consistencia macroeconómica. En síntesis, su propuesta económica fue una apuesta por frenar la liberalización y reconstruir demanda, pero sin resolver del todo el dilema entre protección social y viabilidad financiera.