Ley del regreso de la energía nuclear a Italia (2026)
El 23 de septiembre de 2026, el Senado italiano aprobó definitivamente, por 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones, la «ley Pichetto» sobre energía nuclear sostenible, que da al Gobierno de Giorgia Meloni doce meses para regular por decreto el regreso del átomo, abandonado tras los referéndums de 1987 y 2011. El Ejecutivo apuesta por pequeños reactores modulares y prevé el primero hacia 2033-2034.
Cifras clave
El 23 de septiembre de 2026 el Senado italiano aprobó de forma definitiva, por 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones, la ley de delegación sobre la energía nuclear sostenible, conocida como «ley Pichetto» por el ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin. La norma, que la Cámara de Diputados había aprobado en junio, encarga al Gobierno de Giorgia Meloni dictar en doce meses el marco jurídico para volver a producir electricidad de origen nuclear, casi cuatro décadas después del referéndum de 1987 que puso fin al programa atómico italiano y quince años después del de 2011 que frenó un primer intento de retorno. El Ejecutivo apuesta por los pequeños reactores modulares (SMR) y sitúa el primero en funcionamiento hacia 2033-2034.
Antecedentes: dos referéndums y una central apagada en 1990
Italia fue uno de los pioneros europeos de la energía nuclear civil: su primera central, la de Latina, entró en servicio a comienzos de los años sesenta, y llegó a tener cuatro plantas en funcionamiento. El accidente de Chernóbil de 1986 cambió el clima político. En el referéndum de noviembre de 1987 los italianos votaron abrumadoramente a favor de derogar varias normas que sostenían el programa nuclear, y los gobiernos de la época decidieron abandonarlo. La última central en operar, la de Trino Vercellese, en el Piamonte, cesó definitivamente su actividad el 1 de julio de 1990, aunque había dejado de producir electricidad meses antes de la consulta.
A finales de la década de 2000 el Gobierno de Silvio Berlusconi intentó reabrir la vía nuclear, pero el accidente de Fukushima, en marzo de 2011, precipitó un nuevo referéndum en junio de 2011 que derogó aquellas disposiciones con una participación superior al quórum y un «sí» casi unánime. Desde entonces, el nuclear quedó fuera del debate de gobierno hasta que el centroderecha lo incluyó en su programa de 2022 y la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania devolvió la seguridad del suministro al primer plano.
Qué establece la ley
La ley no autoriza por sí misma la construcción de centrales. Es una ley de delegación: el Parlamento fija los principios y el Gobierno debe desarrollarlos mediante decretos legislativos en un plazo de doce meses. Los ámbitos delegados abarcan la investigación y la experimentación, la localización y autorización de las instalaciones, su construcción y explotación, la producción de hidrógeno mediante energía nuclear, la gestión del combustible gastado y de los residuos radiactivos, la seguridad, la creación de los organismos de control y las compensaciones a los territorios afectados.
El texto prevé además un Programa Nacional para el desarrollo de la producción de energía nuclear sostenible y de fusión, que deberá fijar los objetivos de incorporación del átomo al mix energético en coherencia con la descarbonización y la independencia energética. En el modelo del Gobierno no será el Estado quien construya los reactores, sino las empresas privadas que lo soliciten; el papel público consistirá en orientar y autorizar esas iniciativas. La apuesta se centra en los SMR, reactores de menor tamaño que las grandes centrales tradicionales, concebidos para fabricarse en serie en plantas industriales y montarse en el emplazamiento, con la promesa de reducir costes y plazos.
La votación en el Senado
El Senado rechazó primero las cuestiones previas presentadas por el Movimiento 5 Estrellas, la Alianza Verdes-Izquierda y el Partido Democrático, y después todas las enmiendas de la oposición, de modo que el texto quedó aprobado tal como llegó de la Cámara. La mayoría de Fratelli d'Italia, Lega, Forza Italia y Noi Moderati votó en bloque a favor, junto a Azione. En contra se pronunciaron el Partido Democrático, el Movimiento 5 Estrellas y la Alianza Verdes-Izquierda, e Italia Viva se abstuvo.
El líder de Azione, Carlo Calenda, defendió el voto a favor con el argumento de que el consumo eléctrico del país se duplicará a largo plazo y de que un mix de renovables y nuclear cuesta la mitad que uno basado en gas y renovables; calificó el referéndum de 1987 como «el primer acto de populismo» y pidió actuar «rápidamente». La senadora de Italia Viva Silvia Fregolent explicó la abstención de un partido favorable al nuclear: esperaba discutir «el primer reactor que construir» y no «una ley de delegación que patea el balón otros diez años».
Reacciones
Meloni celebró en redes sociales que, «después de casi cuarenta años», Italia vuelve a tener un marco de reglas para producir energía nuclear, «una elección valiente y de sentido común» que traerá «más seguridad energética, menos dependencia del exterior y menos exposición a las crisis internacionales que hemos pagado en la factura». Matteo Salvini reivindicó una «batalla que la Lega lleva adelante desde hace años». Pichetto Fratin habló de «una jornada histórica» y anunció que los decretos de desarrollo, algunos de ellos sobre el depósito de residuos radiactivos, estarán listos «seguro antes de fin de año».
La oposición centró sus críticas en la falta de costes y plazos. El senador del PD Nicola Irto habló de «un voto a ciegas» y preguntó quién pagará las centrales: las empresas, los contribuyentes o las familias a través de la factura. Stefano Patuanelli, del M5S, advirtió de que es un error prometer que el nuclear garantizará automáticamente energía barata, y Peppe De Cristofaro, de la Alianza Verdes-Izquierda, lo calificó de «gigantesca distracción de masas». Greenpeace Italia, Legambiente, WWF Italia y Kyoto Club denunciaron en una nota conjunta que la ley es «una caja vacía» y que el «nuclear sostenible» no existe.
Consecuencias y calendario
La aprobación abre un periodo de doce meses para los decretos legislativos, que el ministro quiere adelantar a finales de 2026. A partir de ahí quedarían pendientes la elección de tecnologías, la localización de los emplazamientos, la creación de la autoridad de seguridad y la solución para los residuos, cuestión que Italia arrastra desde hace décadas porque el Depósito Nacional de residuos radiactivos sigue sin construirse. Incluso en el escenario del Gobierno, el primer reactor no funcionaría antes de 2033-2034, lo que convierte el regreso del átomo en un proyecto que trasciende la legislatura y quedará en manos de los gobiernos que salgan de las elecciones de 2027.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se aprobó la ley nuclear italiana? El Senado la aprobó de forma definitiva el 23 de septiembre de 2026 por 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones, tras el voto favorable de la Cámara de Diputados en junio.
¿Permite ya construir centrales nucleares en Italia? No. Es una ley de delegación: el Gobierno tiene doce meses para aprobar los decretos legislativos que regularán la localización, la autorización, los residuos y los organismos de control.
¿Qué tipo de reactores quiere el Gobierno? Sobre todo pequeños reactores modulares (SMR), construidos por empresas privadas. El ministro Pichetto Fratin prevé el primero en funcionamiento hacia 2033-2034.
¿Qué partidos votaron a favor y en contra? A favor, la mayoría de Fratelli d'Italia, Lega, Forza Italia y Noi Moderati, además de Azione. En contra, el PD, el Movimiento 5 Estrellas y la Alianza Verdes-Izquierda. Italia Viva se abstuvo.
¿Por qué Italia había abandonado la energía nuclear? Por los referéndums de 1987, tras Chernóbil, y de 2011, tras Fukushima. La última central, la de Trino Vercellese, se apagó definitivamente el 1 de julio de 1990.
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Partidos implicados
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Los datos y cifras se basan en fuentes oficiales y hemeroteca. El análisis busca la objetividad pero puede contener interpretaciones. Las leyes citadas son las publicadas en BOE.