Programa electoral de Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas para las elecciones de 2019
La Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D) llegó a las Elecciones Europeas de 2019 como una de las principales familias políticas del centroizquierda en la Unión Europea. Con un escenario marcado por el auge de los nacionalismos, el debate climático y la presión sobre los salarios y la protección social, el grupo socialista buscó situarse como alternativa al bloque conservador y a las fuerzas euroescépticas. Su mensaje combinó defensa de la integración europea y refuerzo de los derechos sociales.
El programa de S&D apostó por una Europa más social, verde y justa, con más inversión pública, subida de los salarios mínimos y una fiscalidad más exigente con las grandes multinacionales. También defendió una transición ecológica que no dejara atrás a trabajadores y regiones industriales, junto con más derechos para jóvenes, mujeres y personas migrantes. Frente a las prioridades de la derecha europea, el grupo insistió en que el mercado único debía ir acompañado de protección social, servicios públicos sólidos y una lucha más dura contra la desigualdad. Su discurso conectó con el voto progresista urbano y con sectores sindicales.
En las elecciones de 2019, S&D se mantuvo como la segunda fuerza del Parlamento Europeo con 154 escaños, por detrás del Partido Popular Europeo, aunque perdió peso respecto a la legislatura anterior. Su resultado reflejó una competencia intensa con liberales y verdes, pero también confirmó que el socialismo europeo seguía siendo clave para formar mayorías. La campaña se centró en trasladar la idea de que Europa debía proteger mejor a la gente frente a la precariedad, la crisis climática y la competencia global, un mensaje que ayudó a sostener su relevancia institucional.
Una de las claves de aquella cita fue que S&D defendió una lectura muy pragmática del momento político: menos confrontación identitaria y más capacidad para pactar dentro del Parlamento. Esa estrategia le permitió seguir siendo pieza central en las negociaciones europeas posteriores, aunque con menor margen que en años anteriores.