Eduardo Bolsonaro
Eduardo Bolsonaro es un político brasileño del Partido Liberal (PL), tercer hijo del expresidente Jair Bolsonaro y durante una década uno de los diputados federales más votados del país. Nacido en 1984 en Resende, en el estado de Río de Janeiro, ocupó un escaño por São Paulo desde 2015 hasta diciembre de 2025, cuando la Mesa Directora de la Cámara declaró la pérdida de su mandato por acumulación de ausencias. Hoy no ocupa ningún cargo público: reside en Estados Unidos desde principios de 2025, fue condenado por el Supremo Tribunal Federal (STF) en junio de 2026 y renunció a presentarse a las elecciones generales del 4 de octubre de 2026, en las que ha volcado su capital político en la candidatura presidencial de su hermano Flávio.
Trayectoria política
Eduardo Nantes Bolsonaro nació el 10 de julio de 1984. Antes de dedicarse a la política se formó en Derecho y trabajó como funcionario de la Policía Federal, una credencial recurrente en su discurso sobre seguridad pública. En 2014 fue elegido diputado federal por São Paulo y tomó posesión en febrero de 2015.
Su gran salto llegó en 2018, en la misma elección que llevó a su padre a la presidencia: fue reelegido con 1.843.124 votos, la mayor votación obtenida por un candidato a diputado federal en la historia de Brasil hasta ese momento. Ese resultado lo convirtió automáticamente en una de las piezas centrales del proyecto bolsonarista y en su principal enlace con la derecha internacional.
En 2019 presidió la Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional de la Cámara, desde donde impulsó un giro de la política exterior brasileña hacia el alineamiento con Estados Unidos e Israel. Ese mismo año su padre anunció públicamente su intención de nombrarlo embajador de Brasil en Washington. La propuesta chocó con la resistencia del Senado —que debe aprobar los nombramientos diplomáticos— y con acusaciones de nepotismo, y acabó abandonada sin llegar a votarse.
Fue reelegido diputado en 2022. La ruptura con su carrera parlamentaria se produjo en 2025: en febrero de ese año se trasladó a Estados Unidos y solicitó licencia del escaño, que pasó a ser ocupado por su suplente, el diputado Missionário José Olimpio, desde el 23 de marzo. Su ausencia se prolongó todo el año legislativo y el 18 de diciembre de 2025 la Mesa Directora de la Cámara declaró la pérdida de su mandato en aplicación del artículo 55, inciso III de la Constitución, que castiga la falta a un tercio o más de las sesiones deliberativas: Eduardo Bolsonaro había faltado a 56 de las 71 sesiones celebradas en 2025, casi el 79 %.
El 16 de junio de 2026, la Primera Sala del STF lo condenó por unanimidad a cuatro años y dos meses de reclusión en régimen semiabierto por coacción en el curso del proceso, al considerar probado que actuó desde Estados Unidos para presionar a los magistrados que juzgaban a su padre por la trama golpista. La sentencia incluyó la pérdida de su plaza en la Policía Federal y ocho años de inelegibilidad. En julio de 2026 anunció que no disputaría ningún cargo en las elecciones —ni siquiera la suplencia al Senado por São Paulo que se le había reservado— y pidió a sus seguidores concentrar el esfuerzo en la campaña de Flávio Bolsonaro.
Relación con el pueblo
Eduardo Bolsonaro construyó una de las bases electorales digitales más sólidas de la derecha brasileña. Su relación con el electorado ha sido siempre directa y desintermediada: vídeos grabados con el móvil, transmisiones en directo, mensajes cortos y confrontativos en redes sociales, y una presencia constante en el ecosistema de medios alternativos conservadores. Ese estilo le permitió acumular en 2018 una votación que ningún otro diputado había alcanzado, concentrada en el electorado urbano y de clase media de São Paulo.
Su perfil público combina dos registros. Hacia dentro, es el portavoz del ala más ideológica del bolsonarismo, la que rechaza cualquier moderación táctica. Hacia fuera, es el miembro de la familia con mejor manejo del inglés y con más conexiones internacionales: interlocutor habitual del movimiento conservador estadounidense y figura reconocible para la prensa política de Washington.
Esa proyección exterior, que durante años fue su principal activo, se convirtió también en el origen de su aislamiento institucional. Su decisión de instalarse en Estados Unidos y hacer campaña desde allí lo alejó físicamente de sus electores paulistas y de la actividad parlamentaria, y terminó costándole el escaño. Para una parte de su base sigue siendo un exiliado político perseguido; para sus críticos, un parlamentario que dejó de ejercer el mandato que le habían dado 1,8 millones de personas.
Posiciones y controversias
Ideológicamente se sitúa en el extremo conservador del espectro brasileño: defensa de la flexibilización del acceso a armas de fuego, endurecimiento penal, agenda de costumbres alineada con el electorado evangélico, anticomunismo explícito, hostilidad hacia el Supremo Tribunal Federal y alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel.
Su carrera está marcada por episodios de alto voltaje. En 2019 declaró que, si la izquierda radicalizaba, la respuesta podría ser "un nuevo AI-5", en referencia al decreto de 1968 que endureció la dictadura militar; las declaraciones provocaron una condena transversal en el Congreso y pedidos de investigación. El intento de nombrarlo embajador en Washington ese mismo año generó un debate público sobre nepotismo que su padre nunca logró superar en el Senado.
La controversia decisiva es la de 2025-2026. Instalado en Estados Unidos, Eduardo Bolsonaro hizo campaña abierta para que el gobierno de Donald Trump adoptara medidas contra autoridades brasileñas, en particular contra el juez Alexandre de Moraes, y ese activismo coincidió con la aplicación de sanciones personales a magistrados brasileños y con la imposición de aranceles a productos brasileños en 2025. El STF interpretó esa actuación como coacción sobre un proceso judicial en curso y lo condenó en junio de 2026. Sus defensores sostienen que ejercía libertad de expresión desde el exterior; la Fiscalía y el tribunal entendieron que se trató de una presión organizada sobre jueces con competencia sobre su padre.
Preguntas frecuentes
¿Por qué perdió Eduardo Bolsonaro su escaño de diputado federal? Porque faltó a 56 de las 71 sesiones deliberativas de la Cámara celebradas en 2025, muy por encima del tercio que fija el artículo 55 de la Constitución brasileña. La Mesa Directora declaró la pérdida del mandato el 18 de diciembre de 2025. Al tratarse de una causa por ausencias, esa decisión en sí misma no le quitó los derechos políticos.
¿Es candidato en las elecciones de octubre de 2026? No. En julio de 2026 anunció que renunciaba a disputar cualquier cargo, incluida la suplencia al Senado por São Paulo, y pidió a sus seguidores apoyar la candidatura presidencial de su hermano Flávio Bolsonaro. La condena del STF de junio de 2026 incluyó además ocho años de inelegibilidad.
¿De qué lo condenó el Supremo Tribunal Federal? De coacción en el curso del proceso. El 16 de junio de 2026 la Primera Sala lo condenó por unanimidad a cuatro años y dos meses de reclusión en régimen semiabierto por haber actuado desde Estados Unidos para presionar a los magistrados que juzgaban a Jair Bolsonaro por la tentativa de golpe de Estado.
Este perfil ofrece una visión general de la trayectoria política basada en información pública.
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