Estado y CCAA
Propuestas de Propuesta Republicana en temas de Estado y CCAA para Elecciones Legislativas 2025 (Nacional)
El PRO llegó a las elecciones legislativas nacionales de 2025 con una posición relativamente nítida en materia de relación entre Estado y provincias: no planteó una reforma constitucional ni un giro institucional de gran alcance, sino una agenda de “orden fiscal”, coordinación federal y apoyo a la reducción del peso del Estado nacional. En la práctica, su discurso se alineó con la coalición oficialista en la defensa del equilibrio fiscal, pero con una impronta más institucionalista y menos confrontativa que la de La Libertad Avanza. En un contexto de fuerte tensión entre Nación y gobernadores por la coparticipación, la obra pública y los fondos discrecionales, el PRO buscó presentarse como una fuerza capaz de combinar ajuste del gasto con previsibilidad federal.
Disciplina fiscal y reducción del tamaño del Estado
La propuesta central del PRO en este eje fue sostener el equilibrio de las cuentas públicas como condición para cualquier política federal sostenible. En su oferta legislativa y discursiva predominó la idea de “gasto eficiente”, revisión de estructuras superpuestas y eliminación de privilegios y transferencias discrecionales. El partido acompañó la orientación general del gobierno nacional hacia el ajuste del gasto, pero con una diferencia relevante: puso más énfasis en la previsibilidad institucional y en la necesidad de reglas claras para provincias y municipios.
Federalismo fiscal y coparticipación
Otro bloque importante fue la discusión sobre la distribución de recursos entre Nación y provincias. El PRO defendió una mayor transparencia en la asignación de fondos y criticó el uso político de transferencias discrecionales, una demanda consistente con su historia de gestión en la Ciudad de Buenos Aires y en distritos provinciales aliados. Sin embargo, no impulsó en 2025 una reforma integral del régimen de coparticipación federal, un tema estructural que sigue pendiente desde la Constitución de 1994. Su posición fue más pragmática que refundacional: ordenar la relación fiscal antes que reescribirla.
Modernización del Estado y simplificación administrativa
En el plano institucional, el PRO insistió en la necesidad de simplificar trámites, digitalizar procesos y reducir la burocracia estatal. Esta línea, heredera de su experiencia de gobierno entre 2015 y 2019, se presentó como una herramienta para mejorar la relación entre el Estado y los ciudadanos, y también entre Nación y provincias. El argumento fue que menos trabas administrativas y más interoperabilidad entre niveles de gobierno pueden mejorar la ejecución de políticas públicas. No obstante, el partido evitó comprometerse con una agenda de descentralización profunda de competencias, lo que limitó el alcance de su propuesta.
Relación Nación-provincias y gobernabilidad
El PRO ubicó la gobernabilidad federal como un objetivo prioritario. En un Congreso fragmentado, su estrategia fue presentarse como un actor de negociación entre el Ejecutivo nacional y los gobernadores, especialmente los no alineados con el oficialismo. La apuesta fue pragmática: apoyar reformas económicas y de gestión a cambio de preservar márgenes de autonomía provincial y evitar una recentralización extrema. Esto lo diferenció de sectores más duros del oficialismo, pero también le restó nitidez programática frente a demandas provinciales más concretas.
Valoración: puntos fuertes y débiles
Entre sus puntos fuertes, el PRO ofreció una visión coherente con su identidad histórica: responsabilidad fiscal, rechazo al clientelismo y modernización administrativa. Además, su lenguaje fue más institucional y menos confrontativo que el de otras fuerzas, lo que puede facilitar acuerdos legislativos en temas federales sensibles. También capitalizó una preocupación real de gobernadores y municipios: la necesidad de reglas estables en materia de financiamiento.
Entre sus debilidades, la principal fue la falta de precisión programática. No presentó una reforma concreta del sistema de coparticipación ni un diseño detallado para redistribuir competencias entre niveles del Estado. Su discurso sobre “eficiencia” y “menos Estado” quedó, en varios tramos, más cerca de una consigna general que de un programa legislativo específico. Además, su cercanía táctica con La Libertad Avanza le restó autonomía para diferenciarse con claridad en el debate sobre el federalismo.
Posición comparativa frente a otros partidos
Frente a La Libertad Avanza, el PRO se mostró menos radical en su crítica al Estado y más dispuesto a negociar con provincias y bloques opositores. Frente al peronismo/kirchnerismo, adoptó una postura antagónica respecto del uso político de los recursos federales y del tamaño del Estado, aunque sin proponer una reversión institucional tan drástica. Y frente a fuerzas provinciales o espacios de centro, el PRO ofreció una agenda más orientada a la disciplina fiscal que a la expansión de recursos o a la defensa activa de autonomías subnacionales. En síntesis, su propuesta sobre Estado y provincias fue consistente, pero incompleta: más eficaz como marco de gobernabilidad que como plan federal de largo plazo.