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type: intro_temas
canonical: https://www.politicaelectoral.com/es/europa/europeas-2019/nacional/s-d
partido: Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas
eleccion: Elecciones Europeas 2019
generado: 2026-04-20T13:56:43
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La **Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D)** llegó a las **Elecciones Europeas de 2019** como una de las principales familias políticas del centroizquierda en la Unión Europea. Con un escenario marcado por el auge de los nacionalismos, el debate climático y la presión sobre los salarios y la protección social, el grupo socialista buscó situarse como alternativa al bloque conservador y a las fuerzas euroescépticas. Su mensaje combinó defensa de la integración europea y refuerzo de los derechos sociales.

El programa de S&D apostó por una Europa más **social, verde y justa**, con más inversión pública, subida de los salarios mínimos y una fiscalidad más exigente con las grandes multinacionales. También defendió una transición ecológica que no dejara atrás a trabajadores y regiones industriales, junto con más derechos para jóvenes, mujeres y personas migrantes. Frente a las prioridades de la derecha europea, el grupo insistió en que el mercado único debía ir acompañado de **protección social**, servicios públicos sólidos y una lucha más dura contra la desigualdad. Su discurso conectó con el voto progresista urbano y con sectores sindicales.

En las elecciones de 2019, S&D se mantuvo como la segunda fuerza del Parlamento Europeo con **154 escaños**, por detrás del Partido Popular Europeo, aunque perdió peso respecto a la legislatura anterior. Su resultado reflejó una competencia intensa con liberales y verdes, pero también confirmó que el socialismo europeo seguía siendo clave para formar mayorías. La campaña se centró en trasladar la idea de que Europa debía proteger mejor a la gente frente a la precariedad, la crisis climática y la competencia global, un mensaje que ayudó a sostener su relevancia institucional.

Una de las claves de aquella cita fue que S&D defendió una lectura muy pragmática del momento político: menos confrontación identitaria y más capacidad para pactar dentro del Parlamento. Esa estrategia le permitió seguir siendo pieza central en las negociaciones europeas posteriores, aunque con menor margen que en años anteriores.