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partido: La Libertad Avanza
ccaa: Nacional
eleccion: Elecciones Presidenciales 2023
tema: politica-exterior
tipo: programa
generado: 2026-04-09
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# Análisis de las propuestas de La Libertad Avanza sobre política exterior en las Elecciones Presidenciales 2023

La Libertad Avanza (LLA), con Javier Milei a la cabeza, llevó a la campaña de 2023 una agenda de política exterior fuertemente rupturista respecto del consenso diplomático argentino de las últimas décadas. Su enfoque partió de una premisa ideológica clara: alinear a la Argentina con las democracias liberales occidentales, reducir la gravitación de organismos y foros multilaterales que considera “ideologizados” y abandonar la lógica de la “neutralidad pragmática” que caracterizó a gobiernos de distinto signo. En términos electorales, la política exterior no fue un eje tan central como la inflación o la dolarización, pero sí funcionó como una señal de identidad: LLA buscó diferenciarse del peronismo, del macrismo más moderado y de la tradición diplomática profesional argentina.

### Alineamiento internacional con Estados Unidos e إسرائيل

Una de las propuestas más visibles de LLA fue el alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel. Milei anunció durante la campaña su intención de trasladar la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, una medida de alto impacto simbólico y con implicancias diplomáticas, dado que la mayoría de los países mantiene sus sedes en Tel Aviv. También manifestó una fuerte afinidad con el gobierno israelí y con la administración estadounidense, especialmente con sectores republicanos.

Esta orientación implicaba un viraje respecto de la política exterior argentina tradicional, que suele evitar definiciones tan tajantes en conflictos geopolíticos sensibles. En la práctica, LLA proponía reemplazar una diplomacia de equilibrio por una inserción internacional basada en afinidades ideológicas y estratégicas con Occidente.

### Salida o replanteo de organismos y foros multilaterales

Otro bloque central fue la crítica a organismos multilaterales, en especial a la ONU y a la agenda 2030, a la que Milei y su entorno presentaron como un vehículo de intervencionismo ideológico. Aunque durante la campaña no se planteó una salida inmediata de todos esos espacios, sí se insinuó un replanteo profundo de la participación argentina en foros donde, según LLA, se promueven agendas contrarias a la libertad individual y al mercado.

En la misma línea, el espacio cuestionó la expansión de compromisos internacionales en materia ambiental, de género y derechos sociales cuando estos fueran interpretados como condicionamientos externos a la soberanía nacional. La propuesta no era aislacionista en sentido clásico, sino selectiva: participar en el mundo, pero bajo criterios de afinidad política y mínima adhesión a organismos considerados “globalistas”.

### Ruptura con gobiernos autoritarios y revisión de vínculos con China y Rusia

LLA sostuvo una postura muy crítica frente a China, Rusia, Cuba, Venezuela e Irán, a los que ubicó como regímenes autoritarios incompatibles con su visión de la democracia liberal. En campaña, Milei afirmó que no haría pactos con comunistas ni con dictaduras, y esa definición anticipó una política exterior más confrontativa.

Sin embargo, esta línea convivía con una restricción práctica: la Argentina mantiene una relación comercial muy relevante con China, y también depende de financiamiento e inversiones externas. Por eso, más que una ruptura total, la propuesta debía leerse como un intento de reorientación geopolítica, con costos potenciales en comercio, financiamiento y cooperación.

### Revalorización de la diplomacia profesional, pero subordinada a la orientación política

Aunque LLA criticó con dureza a la Cancillería y a la “casta diplomática”, no propuso eliminar la estructura estatal de política exterior. En cambio, buscó subordinarla a una conducción política más ideologizada y centralizada. El mensaje fue que la diplomacia debía dejar de ser autónoma respecto del poder político y alinearse con una agenda de libertad económica, defensa de Occidente y rechazo al “progresismo global”.

## Valoración

Las fortalezas de esta agenda fueron su claridad y coherencia ideológica. LLA ofreció una identidad internacional nítida, comprensible para su electorado y útil para marcar contraste con el oficialismo. Además, su énfasis en vínculos con Estados Unidos e Israel podía interpretarse como un intento de reposicionar a la Argentina en el tablero occidental.

Sus debilidades fueron igualmente evidentes. La propuesta tenía un alto componente declamativo y escasa precisión operativa: no explicaba cómo compatibilizar el alineamiento ideológico con la necesidad de comerciar con China, negociar deuda o sostener vínculos regionales. También introducía riesgos de aislamiento en foros donde Argentina necesita cooperación técnica y política. La eventual mudanza de la embajada a Jerusalén, por ejemplo, prometía más costo diplomático que beneficio material.

## Posición comparativa frente a otros partidos

Frente a Unión por la Patria, LLA representó una ruptura casi total: mientras el peronismo mantuvo una política exterior de pragmatismo multilateral, con vínculos simultáneos con Occidente, China y el Sur Global, Milei proponía una inserción abiertamente occidentalista y antiestatista. Frente a Juntos por el Cambio, la diferencia fue de grado y de tono: el espacio de Patricia Bullrich compartía parte del sesgo prooccidental, pero con mayor moderación institucional y menor voluntad de confrontación con organismos internacionales. En síntesis, LLA llevó al extremo una agenda de política exterior ideológica, con mayor potencia simbólica que densidad programática.
