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partido: La Libertad Avanza
ccaa: Nacional
eleccion: Elecciones Presidenciales 2023
tema: medio-ambiente
tipo: programa
generado: 2026-04-09
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La Libertad Avanza (LLA) llegó a las elecciones presidenciales de 2023 con una posición claramente liberal en materia ambiental: priorizó la desregulación, la reducción del peso del Estado y la defensa de la explotación de recursos naturales como motor de crecimiento. En su discurso público y en sus documentos programáticos, el ambiente no ocupó un lugar central, sino subordinado a la agenda económica. Esto se reflejó en una mirada crítica hacia la regulación ambiental, a la que el espacio asoció con “trabas” al desarrollo productivo, y en una defensa explícita del derecho de propiedad y de los incentivos de mercado como mecanismos para cuidar los recursos.

### Desregulación y reducción del rol estatal

El eje más consistente de LLA fue la revisión de normas y organismos que, según su diagnóstico, encarecen la actividad económica sin aportar resultados proporcionales. En esa lógica, el espacio cuestionó la expansión del Estado regulador en áreas como minería, energía, uso del suelo y controles ambientales. La propuesta no se presentó como un “programa verde” clásico, sino como una estrategia de simplificación normativa: menos permisos, menos burocracia y mayor seguridad jurídica para inversiones privadas. En términos ambientales, esto implica una apuesta a que la eficiencia empresarial y la innovación tecnológica produzcan mejores resultados que la intervención estatal directa.

### Recursos naturales como palanca de desarrollo

LLA puso especial énfasis en el potencial de sectores extractivos, en particular minería, hidrocarburos y agroindustria. Su enfoque partió de la idea de que Argentina posee ventajas comparativas subutilizadas y que la regulación ambiental excesiva limita su aprovechamiento. En campaña, el espacio defendió la expansión de Vaca Muerta y de la minería de litio y cobre como fuentes de divisas, empleo e inversión. Desde esta perspectiva, el cuidado ambiental no se plantea como restricción previa, sino como una variable a compatibilizar con el crecimiento. El problema es que esa compatibilización quedó poco desarrollada en términos instrumentales: no hubo un diseño robusto de evaluación de impacto, transición energética o remediación.

### Federalismo, propiedad privada y gestión local

Otra idea recurrente fue que la gestión ambiental debe descansar más en provincias, municipios y actores privados que en la administración nacional. LLA sostuvo una visión fuertemente federalista en la distribución de competencias, lo que en la práctica supone una menor centralización de políticas climáticas y de conservación. En paralelo, la defensa de la propiedad privada aparece como principio ordenador: para el espacio, los recursos se preservan mejor cuando existen derechos de propiedad claros y responsabilidad individual sobre su uso. Este enfoque es coherente con su ideario, pero deja interrogantes sobre bienes comunes, cuencas hídricas, bosques nativos y biodiversidad, ámbitos donde la coordinación estatal resulta difícil de reemplazar.

### Cambio climático: reconocimiento limitado y sin centralidad programática

A diferencia de otras fuerzas políticas, LLA no colocó el cambio climático en el centro de su oferta electoral. No hubo una propuesta integral de mitigación ni de adaptación, ni metas verificables de reducción de emisiones. El tema fue tratado de forma tangencial, con mayor énfasis en evitar costos regulatorios que en diseñar una política climática activa. Esto no significa negación explícita del problema, pero sí una jerarquización baja dentro del programa. En términos prácticos, la ausencia de una hoja de ruta climática dejó a LLA lejos de los estándares que hoy predominan en la agenda ambiental internacional.

### Valoración: puntos fuertes y débiles

El principal punto fuerte de LLA es la coherencia ideológica: su visión ambiental está alineada con su programa económico general y ofrece previsibilidad a sectores productivos que demandan reglas simples. También pone sobre la mesa un problema real de la política argentina: la superposición normativa, la baja calidad institucional y la lentitud administrativa, que muchas veces afectan tanto a la inversión como al control ambiental efectivo.

Sin embargo, sus debilidades son más visibles. La agenda ambiental aparece subdesarrollada, sin metas, sin instrumentos y sin una estrategia clara frente a la crisis climática, la pérdida de biodiversidad o la contaminación. Además, la confianza casi exclusiva en el mercado subestima fallas estructurales como externalidades, asimetrías de información y conflictos territoriales. En síntesis, LLA ofreció una política ambiental de baja densidad, más orientada a liberar actividad económica que a construir capacidades de protección ambiental.

### Posición comparativa frente a otros partidos

Frente a Unión por la Patria, que sostuvo un discurso más cercano al ambientalismo regulatorio y al rol activo del Estado, LLA representó el polo opuesto: menos intervención, menos controles y más apertura a la explotación de recursos. Comparada con Juntos por el Cambio, compartió la idea de simplificación regulatoria y estímulo a inversiones, aunque LLA fue más radical en su rechazo al intervencionismo y menos cuidadosa en incorporar la agenda climática. En relación con fuerzas como el Frente de Izquierda o sectores verdes y progresistas, quedó claramente más lejos: no priorizó justicia ambiental, transición energética ni protección fuerte de bienes comunes. En el mapa político de 2023, LLA fue la propuesta más abiertamente anti-regulatoria en materia ambiental.
