Mariano Cúneo Libarona
Mariano Cúneo Libarona (Ciudad de Buenos Aires, 8 de junio de 1961) es un abogado penalista argentino que ocupó el cargo de ministro de Justicia de la Nación entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, durante la primera mitad del mandato de Javier Milei. Sin afiliación partidaria y llegado al Gobierno desde el ejercicio privado de la profesión, combina dos perfiles poco habituales en un ministro: el del penalista mediático más reconocido de la Argentina de los años noventa y el del funcionario que impulsó la extensión del sistema penal acusatorio.
Trayectoria política
Nació en una familia de juristas: su padre, homónimo, fue fiscal ante la Cámara del Crimen durante dos décadas, y varios parientes directos también ejercen el derecho penal. Se graduó de abogado a los 22 años en la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y completó luego un máster en Derecho Penal en la Universidad Austral y un doctorado en la misma disciplina en la Universidad del Salvador.
Su carrera profesional comenzó dentro del propio Poder Judicial: ingresó como empleado de tribunales en 1981 y permaneció allí hasta 1989, cuando abandonó la función pública para dedicarse al ejercicio privado. En 1993 fundó la Sociedad de Abogados Penalistas y presidió durante diez años el Centro de Estudios de Derecho Procesal. Desde el estudio penalista familiar que lleva su apellido, en la Avenida del Libertador de la Capital Federal, construyó una de las carteras de clientes de mayor exposición pública del país.
Fue durante los años noventa cuando alcanzó notoriedad nacional. Asumió defensas de alto perfil que dominaron la agenda mediática de la década, entre ellas la del representante de futbolistas Guillermo Coppola en el llamado "caso del jarrón" y la de Amira Yoma, cuñada del entonces presidente Carlos Menem, en la causa por lavado de dinero conocida como Yomagate. También intervino en expedientes vinculados a la investigación del atentado a la AMIA. En paralelo desarrolló una carrera académica que lo llevó a la decanatura de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UMSA, cargo al que regresó tras dejar el Gobierno.
Su llegada a la política fue tardía y directa. El 20 de noviembre de 2023, apenas un día después de ganar el balotaje, Javier Milei anunció en una entrevista radial que lo designaría al frente de la cartera de Justicia. Asumió el 10 de diciembre de 2023, junto con el resto del gabinete inicial, y se mantuvo en el puesto más de dos años: hasta su salida era uno de los tres ministros fundacionales que seguían en funciones, junto con Luis Caputo y Sandra Pettovello.
El 4 de marzo de 2026 presentó su renuncia, que el presidente aceptó en buenos términos. Según explicó, la decisión respondía a motivos personales y de desgaste —"necesito reconstruirme mentalmente", declaró— y había sido acordada meses antes con el entorno presidencial. Al día siguiente se oficializó la designación de Juan Bautista Mahiques, hasta entonces fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, como nuevo ministro de Justicia.
Relación con el pueblo
Cúneo Libarona construyó su relación con la opinión pública mucho antes de ser funcionario. En los años noventa se convirtió en un rostro habitual de la televisión argentina, con apariciones frecuentes en programas de actualidad y espectáculos, hasta el punto de que la prensa lo describe como el decano de los abogados mediáticos del país. Esa familiaridad con las cámaras —inusual en un jurista— explica buena parte del reconocimiento popular de su apellido y también de las resistencias que despertó su nombramiento.
Como ministro conservó ese estilo comunicativo: entrevistas frecuentes, conferencias de prensa junto a otros funcionarios —presentó los proyectos de juicio en ausencia y reiterancia acompañado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich— y frases pensadas para el titular, como "la justicia lenta no es justicia". Recorrió provincias presentando la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal Federal y compareció ante el Congreso para defender las iniciativas de su cartera.
Esa exposición tuvo doble filo. Sectores de la prensa y de la oposición cuestionaron declaraciones suyas sobre política de género y derechos humanos, y algunos analistas le atribuyeron una debilidad política creciente frente al círculo íntimo presidencial. Tras dejar el cargo adoptó un tono de balance: describió la gestión pública como "una licuadora", afirmó que se iba "con la frente alta" y anticipó que seguiría vinculado al Gobierno de manera informal, "como consejero u opinador".
Posiciones y perfil político
Su programa se apoyó en dos ejes. El primero, la modernización procesal: durante su gestión se extendió el Código Procesal Penal Federal acusatorio, que pasó de regir en apenas dos jurisdicciones a hacerlo en buena parte del país, incluida su entrada en vigencia en Rosario en el marco de la crisis de violencia narco. Cúneo Libarona defendió el paso del sistema inquisitivo y escrito a uno oral, con roles diferenciados entre fiscal y juez, y reivindicó como logro que la Argentina superara la evaluación del GAFI sin caer en la lista gris. También convocó una comisión para redactar un nuevo Código Penal, cuya composición fue criticada por la fuerte presencia de docentes de su propia facultad.
El segundo eje fue un giro claramente punitivista. Impulsó las leyes de reiterancia y juicio en ausencia, sancionadas por el Congreso el 20 de febrero de 2025 y promulgadas el 7 de marzo siguiente, que presentó como el final de la "puerta giratoria". Promovió además un nuevo régimen penal juvenil que baja la edad de imputabilidad a los 14 años y obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados en febrero de 2026, y trabajó en proyectos de juicio por jurados. Apoyó públicamente la iniciativa de Ficha Limpia, que buscaba impedir candidaturas de condenados por corrupción y que el Senado rechazó el 7 de mayo de 2025 por un solo voto: reunió 36 apoyos, uno menos de los 37 necesarios.
El episodio más controvertido de su gestión fue el intento de completar la Corte Suprema de Justicia de la Nación por decreto. Ante la falta de acuerdo en el Senado, el Gobierno dictó en febrero de 2025 el decreto 137/2025 —firmado por Milei y por el propio Cúneo Libarona— que nombraba en comisión, invocando el artículo 99 inciso 19 de la Constitución, a los juristas Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. El ministro defendió públicamente la constitucionalidad de la medida, pero la maniobra fracasó: la Corte rechazó la licencia solicitada por Lijo, que nunca asumió; el Senado rechazó ambos pliegos el 3 de abril de 2025; y García-Mansilla renunció tras 39 días en el cargo. Fue la primera gran derrota parlamentaria del Gobierno.
Otras decisiones suyas generaron rechazo en organizaciones sociales: anunció la intención de eliminar la figura del femicidio del Código Penal, cuestionó al feminismo como "una distorsión del concepto de igualdad" y recortó estructuras y programas del área de derechos humanos, además de reducir en torno a un 40 % la planta del ministerio. Sus críticos le señalaron además no haber logrado cubrir las más de 300 vacantes del Poder Judicial. Él defendió su paso por el cargo como el de un técnico que dejó "el camino trazado" a su sucesor.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona? Desde el 10 de diciembre de 2023 hasta el 4 de marzo de 2026, cuando renunció por motivos personales y de desgaste.
¿Quién lo reemplazó al frente del Ministerio de Justicia? Juan Bautista Mahiques, fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, cuya designación se oficializó el 5 de marzo de 2026.
¿Por qué se hizo conocido como abogado? Por sus defensas mediáticas en los años noventa, entre ellas las de Guillermo Coppola y Amira Yoma, con fuerte presencia televisiva.
¿Qué reformas impulsó durante su gestión? La extensión del Código Procesal Penal Federal acusatorio y las leyes de reiterancia y juicio en ausencia, sancionadas en febrero de 2025.
Este perfil ofrece una visión general de la trayectoria política basada en información pública.