Infraestructuras Energia 03/01/2026 – 07/01/2026 Friedrich Merz (CDU), gran coalición CDU/CSU-SPD.

Apagón de Berlín de enero de 2026

Un ataque incendiario contra un puente de cables sobre el canal Teltow, junto a la central de Lichterfelde, dejó sin electricidad al suroeste de Berlín durante cuatro días de pleno invierno: unos 45.000 hogares, más de 2.200 empresas y alrededor de 100.000 personas, en el apagón más largo que ha sufrido la ciudad desde 1945. El Senado declaró situación de gran siniestro y pidió asistencia de la Bundeswehr; la Fiscalía Federal asumió la instrucción por sospecha de terrorismo tras publicarse en Indymedia una carta de reivindicación atribuida a la Vulkangruppe, de extrema izquierda. La consecuencia política fue mayor que la material: el alcalde-gobernador Kai Wegner afirmó haber pasado la primera jornada coordinando la respuesta por teléfono y se supo después que había jugado un partido de tenis, lo que abrió una crisis de credibilidad con su socio del SPD y acabó, en julio, con su renuncia a repetir como candidato de la CDU diez semanas antes de las elecciones del 20 de septiembre.

Cifras clave

45.000
hogares
sin suministro en Lichterfelde, Zehlendorf, Dahlem, Nikolassee, Schlachtensee y Wannsee
2.200
empresas
afectadas, además de hospitales, residencias y 205 consultas médicas
100.000
personas
sin luz ni calefacción con temperaturas bajo cero
4
días
hasta el restablecimiento total, el 7 de enero a las 14:10; el apagón más largo en Berlín desde 1945
5 + 10
cables
cinco líneas de alta tensión de 110 kV y diez de media tensión de 10 kV destruidas
15
colegios
cerrados hasta el 7 de enero, con reapertura el día 9
1.000.000
euros
recompensa ofrecida por la Policía Criminal Federal el 26 de enero, vigente hasta el 24 de febrero
17
registros
practicados el 24 de marzo, catorce de ellos en Berlín, con 500 agentes y cuatro investigados sin detención

El apagón de Berlín de enero de 2026 empezó con un incendio en una pasarela de cables sobre el canal Teltow y terminó, seis meses más tarde, con la retirada del alcalde-gobernador de la ciudad. Entre medias, cuatro días sin electricidad ni calefacción para unas 100.000 personas del suroeste de la capital: el corte de suministro más largo que ha sufrido Berlín desde 1945.

El daño material fue grave; el político acabó siendo mayor. La Fiscalía General Federal asumió la instrucción por sospecha de terrorismo y el caso sigue sin detenidos. Pero lo que alteró el calendario electoral berlinés no fue la investigación, sino el relato que Kai Wegner hizo de su propia jornada del 3 de enero, y lo que se supo después.

Qué pasó el 3 de enero

Era sábado. A las 05:44 se notificó una avería en unas líneas de cable sobre el canal Teltow, en el distrito de Steglitz-Zehlendorf, junto a la central de cogeneración de Lichterfelde. Los equipos que acudieron encontraron un incendio, según la Policía Criminal Federal (BKA). Ardieron cinco cables de alta tensión de 110 kV y diez de media tensión de 10 kV, dañados de forma irreparable. Los de 110 kV eran tres acometidas de un anillo que parte de la subestación de la central, cruza esa pasarela y alimenta las subestaciones de Dahlem, Schlachtensee, Claszeile y Kopernikus. Ahí está la explicación de por qué el apagón duró días y no horas: el anillo carecía de otro punto de alimentación independiente y los tres circuitos pasaban en paralelo por el mismo puente.

Se quedaron sin luz y sin calefacción urbana unos 45.000 hogares, con unos 100.000 residentes, y más de 2.200 empresas de Lichterfelde, Zehlendorf, Dahlem, Nikolassee, Schlachtensee y Wannsee. Hubo hospitales, residencias de mayores y 205 consultas médicas afectadas, según el Deutsches Ärzteblatt. Los números de emergencia quedaron parcialmente inaccesibles y la telefonía móvil se resintió: O2 informó de 18 antenas caídas, Vodafone de 39 y Telekom de 29. Tres estaciones de S-Bahn no tuvieron suministro hasta el 6 de enero, y 15 colegios siguieron cerrados hasta el viernes 9.

La respuesta de emergencia

En la noche del 4 al 5 de enero, la Administración de Interior declaró la Großschadenslage, la situación de gran siniestro prevista en la ley berlinesa de protección civil. La senadora de Interior, Iris Spranger, fue criticada por declararla un día después de conocerse la magnitud de los daños.

Desde el 5 de enero, el Land pidió asistencia administrativa de la Bundeswehr, que transportó combustible para los grupos electrógenos. El restablecimiento fue lento: en la noche del 3 al 4 se reconectaron 7.000 hogares y 150 clientes comerciales, según Stromnetz Berlin, y al mediodía del 4, cinco hospitales y 10.000 hogares más. A las 19:30 del 5 seguían sin luz 27.200 hogares y 1.425 empresas. A las 14:10 del 7 de enero, la senadora de Economía y Energía, Franziska Giffey, anunció el «suministro pleno».

La reivindicación y la investigación

En el portal de izquierda Indymedia apareció una carta de reivindicación firmada por una Vulkangruppe, nombre usado desde 2011 por autores de ataques incendiarios contra infraestructuras en Berlín y Brandeburgo. El escrito describía la acción como «orientada al bien común», contra el uso de energías fósiles. La Policía Judicial de Berlín lo consideró auténtico; el Ministerio Federal del Interior pidió prudencia hasta que la oficina de protección de la Constitución analizara si el texto encajaba con el grupo.

El 6 de enero de 2026, la Fiscalía General Federal asumió la instrucción contra personas desconocidas por pertenencia a organización terrorista, sabotaje anticonstitucional, incendio provocado y perturbación de servicios públicos. Siguieron dos escritos más: una supuesta rectificación de la Vulkangruppe que negaba la implicación de un Estado extranjero y, el día 7, un texto de un grupo que se atribuía los ataques ferroviarios de 2011 y se desmarcaba de esta acción.

La pista rusa: una hipótesis, no un hecho

El diputado del Bundestag Roderich Kiesewetter (CDU) sostuvo el 5 de enero en el canal Welt que los fallos gramaticales del escrito y la ortografía de algunos nombres —«Vans» por J. D. Vance, «Giffay» por Giffey— apuntaban a una traducción del ruso, y reclamó más resistencia frente al sabotaje ruso. Al día siguiente, Marco Langner, vicepresidente de la Policía de Berlín, calificó esas informaciones de «fake news»: no había indicio alguno de autoría rusa. El Ministerio del Interior tampoco apreció conexión con Rusia. Una hipótesis de un diputado desmentida por la policía, no un resultado de la investigación.

Un caso todavía abierto

El 27 de enero, el BKA y la Fiscalía General Federal lanzaron un llamamiento a testigos con una recompensa de hasta un millón de euros, vigente hasta el 24 de febrero. Expiró sin datos decisivos.

Una precisión, porque ambos casos se han mezclado en la cobertura: los registros del 24 de marzo de 2026, con unos 500 agentes y cuatro investigados de 28, 31, 35 y 36 años, los ordenó la Fiscalía General de Berlín y se refieren a otro ataque distinto, el incendio del 9 de septiembre de 2025 contra dos torres eléctricas del sureste. No hubo detenciones; rige la presunción de inocencia.

La crisis política de Kai Wegner

Wegner fue criticado con dureza por su falta de presencia sobre el terreno y por su comunicación de crisis; él y Spranger recibieron el enfado de los vecinos al visitar un albergue de emergencia el día 4.

El 4 de enero, en rueda de prensa, Wegner declaró que había pasado toda la jornada anterior al teléfono en su despacho, coordinando. El 8 de enero, Der Spiegel reveló que durante un rato había estado jugando al tenis con su pareja, la senadora de Educación Katharina Günther-Wünsch (CDU). El SPD, su socio de coalición, le acusó de mentir; Verdes y Die Linke criticaron su conducta; el FDP, la AfD y el BSW pidieron su dimisión. Giffey, del SPD, dijo del partido de tenis que «no lo acababa de entender». Wegner rechazó dimitir al día siguiente: defendió que la gestión había funcionado y explicó que aquella ausencia de poco más de una hora le sirvió para «hacerse y ordenar las ideas».

De la negativa a la retirada

En marzo, Der Tagesspiegel publicó que, según fuentes de la Cancillería del Senado, Wegner no había contactado con el Gobierno federal ni con Stromnetz Berlin hasta la tarde del 3 de enero; el alcalde lo negó. El 24 de marzo pidió disculpas por su comunicación del apagón, unas disculpas que criticaron el jefe del grupo parlamentario de los Verdes, Werner Graf, la candidata de Die Linke, Elif Eralp, y la jefa de filas de la AfD, Kristin Brinker.

El golpe definitivo llegó en julio. El día 7, el Tagesspiegel informó de que, en contra de sus afirmaciones previas y de los datos de la Cancillería del Senado, Wegner no había mantenido ni una sola conversación telefónica de trabajo la mañana del apagón: hasta las 12:45, los intercambios fueron solo por mensajes de texto. El 10 de julio de 2026 anunció que no repetiría como cabeza de lista de la CDU ni, por tanto, como candidato a alcalde-gobernador. Días después, la dirección regional eligió por unanimidad al senador de Finanzas Stefan Evers. Berlín vota el 20 de septiembre de 2026, con Steffen Krach (SPD), Graf, Eralp y Brinker entre los principales aspirantes.

Consecuencias: 66 medidas y un debate sobre infraestructuras

El 27 de enero, el Senado berlinés hizo balance de la Großschadenslage y debatió un paquete de 66 propuestas de medidas, con cinco campos prioritarios: infraestructuras críticas, protección civil, medios de las autoridades de seguridad, financiación y resiliencia de la población. Wegner, que calificó el ataque de «cesura», anunció además un grupo de expertos en la Cancillería del Senado para analizar los riesgos.

Al día siguiente, el comité de coalición federal situó esa misma protección entre las prioridades del año; el canciller Friedrich Merz señaló que el apagón había mostrado hasta qué punto el país depende de infraestructuras estables. Entre las ideas manejadas figuraba reducir la información pública sobre infraestructuras, a lo que se opuso el grupo AG KRITIS: la seguridad por oscuridad no protege, y solo la inversión en redundancia defiende frente a sabotajes y accidentes.

Preguntas frecuentes

¿Qué provocó el apagón de Berlín de enero de 2026? Un incendio provocado el 3 de enero, hacia las 05:44, en una pasarela de cables sobre el canal Teltow, junto a la central de Lichterfelde, que dañó de forma irreparable cinco cables de 110 kV y diez de 10 kV.

¿A cuánta gente afectó? A unos 45.000 hogares, alrededor de 100.000 personas y más de 2.200 empresas del suroeste de Berlín. El suministro pleno se restableció el 7 de enero a las 14:10: el apagón más largo en la ciudad desde 1945.

¿Quién está detrás del ataque? No hay detenidos. Una carta publicada en Indymedia a nombre de una «Vulkangruppe» de extrema izquierda reivindicó la acción y la Policía Judicial de Berlín la consideró auténtica, pero la Fiscalía General Federal investiga contra personas desconocidas.

¿Hubo implicación rusa? No consta ninguna. El diputado de la CDU Roderich Kiesewetter planteó esa hipótesis el 5 de enero por los fallos gramaticales del escrito, pero el vicepresidente de la Policía de Berlín, Marco Langner, la calificó al día siguiente de «fake news».

¿Por qué dejó Kai Wegner de ser candidato de la CDU? Su versión de aquella jornada se desmintió en dos fases: primero se supo que había jugado al tenis mientras decía estar coordinando por teléfono, y en julio de 2026, que esa mañana no hizo ninguna llamada de trabajo. El 10 de julio renunció y la CDU designó a Stefan Evers.

Los datos y cifras se basan en fuentes oficiales y hemeroteca. El análisis busca la objetividad pero puede contener interpretaciones. Las leyes citadas son las publicadas en BOE.